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viernes, 24 de abril de 2026

Leones devoradores de hombres... ¡en India! , Carlos A. Font Gavira

 

            Las historias de fieras devoradoras de hombres suscitan una mezcla de emociones en el ser humano. Por una parte, un terror atávico a ser depredado seguramente entronca con nuestros pasados recuerdos como homínidos prehistóricos, y, por otra parte, una irrefrenable curiosidad. Entre los grandes félidos, son los leones y tigres, los antropófagos por antonomasia (aunque también se dan casos entre los leopardos), cuyo campo de acción son África y la India, respectivamente. Sin embargo, hay una historia oculta que combina, de una manera peregrina, los hábitos antropófagos de algunos leones, pero no en su campo natural en el continente africano sino en el subcontinente indio. Esta es la historia de los leones asiáticos que, en circunstancias muy concretas, decidieron como sus homólogos africanos depredar sobre el ser humano.

1.- India: el reino de los dos máximos depredadores.

           

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La India dispone de una biodiversidad, realmente, envidiable. Situada en un cruce de caminos entre la región Paleártica (hemisferio norte) y la zona Indomalaya, su fauna engloba prácticamente todos los órdenes y especies. Los felinos se encuentran encima de la cadena alimenticia y son los exponentes máximos del supremo depredador. 

El león (Phantera leo) domina las planicies y sabanas abiertas de África. Símbolo perenne de la fuerza y el poder ha sido el símbolo predilecto en Occidente de reyes y nobles. El tigre (Phantera tigris), el fantasma de la espesura pasea su pelaje rayado por las selvas y junglas de Asia. Ambos felinos tienen un porte, tamaño y fuerza similar. Cada uno es el rey supremo en su hábitat, pero ¿dos reyes caben en el mismo reino?

            Pareciera que tigres y leones nunca se encontraron, de manera natural, en el mismo ecosistema, pero esa premisa es del todo falso. Antes de la caza exterminadora del hombre occidental en el siglo XIX, la India era el único espacio del mundo donde leones y tigres coexistieron de manera natural durante siglos. Hay un debate abierto sobre cuándo fue la llegada al subcontinente indio, respectivamente, de ambas especies felinas. El naturalista M.A. Rashid postulaba que la llegada del león a la India debió ser antes del 6.000 a.C., procedente de los pasos del Noroeste, a través de Persia y Afganistán. Es un misterio puesto que los registros históricos y culturales arrojan más sombras que luz a esta cuestión. 

La civilización del Indo, más antigua que la de Mesopotamia y Egipto en muchos aspectos, desarrolló una cultura urbana muy desarrollada. Los habitantes del Indo, aparte de legar un elaborado alcantarillado y urbanismo impecable, dejaron una serie de sellos de esteatita donde estaban labrados figuras animales de su entorno. El ecosistema del valle del Indo no era el mismo que luce actualmente. En la Antigüedad el Valle del Indo estaba poblado por una espesura sempervirente que hoy ha desaparecido. En base a los animales representados en estos sellos (rinocerontes, elefantes, búfalos,) deducimos que el ecosistema estaba trufado de abundantes cursos de agua y marismas ribereñas para albergar a esta fauna. El tigre aparece representado en la civilización del Valle del Indo mas no el león. Por tanto, el león no estaba presente en el subcontinente indio durante la Antigüedad o eso se creía hasta, hace poco, del descubrimiento de la civilización de Mehargarh (7.000-5.000 a.C.), cerca del paso de Bolan en el actual Pakistán. Esta cultura del Neolítico si ha dejado una serie de objetos artesanales en los cuales el león aparece representado profusamente.

            El tigre tuvo unos orígenes totalmente distintos. Situado su formación como especie en el Pleistoceno (2-3 millones de años) en la gélida Siberia. Desde los bosques fríos de coníferas de Siberia los tigres fueron bajando hacia el Sur de Asia en una migración que se ramificó en dos vías. Una de ellas tornó al Oeste, hacia el Asia Central, asentándose los primitivos tigres en las riberas de los grandes ríos como el Amu Daria y los mares Caspio y Aral. De ahí derivó el tigre del Caspio (Phantera tigris virgata) mientras que otra rama de tigres colonizó el Sur y Sureste de Asia, llegando a la India, y de ahí a Indochina y las islas de la Sonda (Sumatra, Java y Bali). Por tanto, ¿cuando se encontraron leones y tigres en la India? ¿Llegaron a coexistir en el mismo hábitat?

           

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El león asiático (Phantera leo persica) llegó a alcanzar una amplia distribución que abarcaba el Asia Menor, todo Medio Oriente y gran parte del subcontinente indio. Fue tal su extensión y adaptabilidad que el león llegó a alcanzar incluso Grecia y los Balcanes. El historiador griego Heródoto nos dejó escrito que, durante el paso del ejército persa de Jerjes por Macedonia, varios leones, por la noche, atacaron los camellos cargados de vituallas. Además, el león aparece citado en el Antiguo Testamento más de un centenar de veces.  

En la India los leones se extendían por una amplia distribución que abarcaba las laderas del Himalaya en Himachal-Pradesh, todos los estados de Rajastán, Gujarat, Madhya Pradesh hasta la Bengala Occidental. Luego sí se encontraron ambos felinos, pero cada uno en su propio nicho ecológico. El felino de piel leonada se adaptó a la vida en sabanas y llanuras mientras que el felino de piel estriada se refugió en los bosques y junglas asiáticas. El león dejó una gran impronta en la cultura de la India como demuestra las numerosas representaciones del felino en su arte, arquitectura e incluso religión. La diosa hindú Durga va cabalgando en los lomos de un león y el símbolo nacional de la India, el capitel de Ashoka, está representado por cuatro leones sentados, espalda con espalda.

            Fue la llegada de los británicos al subcontinente indio la que deparó el descenso brutal de las poblaciones de leones en la India hasta, prácticamente, su exterminio. La caza era el pasatiempo favorito de los oficiales británicos destinados allí y sus proezas venatorias se han conservado. R. Lydekker informaba que el coronel británico George A. Smith abatió a 300 leones, unos 50 de ellos en los alrededores de Delhi, durante el levantamiento indio de 1857. Estos no fueron incidentes aislados; fueron el patrón de la matanza que se produjo en todo el país, resultando en un exterminio casi completo del animal. Fue un gobernante indio local, el nawab de Junagadh, quien salvó en el último momento al león asiático protegiéndolo en su coto privado de caza del bosque de Gir. Posteriormente, tanto el bosque de Gir como el león han pasado a formar parte de la historia de la India.

 

2.-Leones antropófagos en la India.

           

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La India tiene el dudoso honor de ser el único país del mundo donde los depredadores salvajes aún depredan sobre la población humana. Unas 25.000 personas al año, aproximadamente, mueren en la India como consecuencia de fatales encuentros con la fauna silvestre: tigres, leopardos, osos, serpientes venenosas, en esta amplia nómina habría que incluir a encuentros con animales, no necesariamente depredadores, como los elefantes, o cuyo comportamiento supone, en determinados momentos, una amenaza para el hombre, como la defensa agresiva que ejecuta el oso bezudo. 

Los tigres son los animales que peor fama arrastran respecto a sus gustos antropófagos. Eso se debe a la fama alcanzada por algunos individuos concretos inmortalizados por la literatura cinegética como la tigresa de Champawat. Escritores-cazadores como Jim Corbett o Keneth Anderson dedicaron gran parte de su vida a abatir a fieras antropófagas, como tigres o leopardos, para tranquilidad de los aldeanos que eran sus víctimas potenciales. En África los leones, en circunstancias extraordinarias, han desarrollado prácticas antropófagas. Los casos son menos numerosos que los de los tigres en la India debido quizás a la menor densidad de población humana en África comparada con los verdaderos hormigueros humanos que hay en la India. 

Los leones devoradores de hombres más célebres de la Historia fueron los leones de Tsavo, en África oriental. Quizás si no hubiese habido una línea férrea en construcción y, por tanto, los intereses imperiales de los británicos, esta historia no hubiese alcanzado los mimbres de fama que tiene en la actualidad. Esta pareja de leones macho sembró el terror, en los campamentos de trabajadores del ferrocarril, durante nueve meses del año 1898. Fueron abatidos por el ingeniero John Patterson y los cuerpos disecados de estas fieras lucen, actualmente, en el museo Field de Chicago (EE. UU).

            Parecerá increíble o una macabra coincidencia, pero apenas un año después unos leones adquirieron el gusto por la carne humana, pero en la India. Los leones, acantonados en su refugio del bosque de Gir, en el Estado de Gujarat, desarrollaron una serie de ataques a aldeas en el periodo 1899-1904. En este caso las causas por las que los leones atacaron a los humanos no fueron gratuitas: una terrible sequía azotó la península de Kathiawar entre 1899 y 1900, lo que desencadenó una gran hambruna. Los ungulados silvestres que constituían la dieta natural del león menguaron su población. El ganado doméstico tuvo que competir con las escasas presas silvestres del león por las pocas fuentes de agua disponibles. Los leones acusaron el hambre y la desesperación, cuando su suministro de alimentos se redujo drásticamente, los leones de Gir, enloquecidos por el hambre empezaron a incursionar en las aldeas. 

Era tal la desesperación de los grandes felinos que atacaron a plena luz del día, depredando tanto en el ganado como en los humanos. Empezó un goteo constante de muertes humanas (sobre todo mujeres y niños) en manos de las garras de los leones. En 1901, en el bosque de Gir se registraron la muerte de 31 personas. Las muertes humanas continuaron en 1902-03, pero no se dispone de registros numéricos. En 1904, 20 personas murieron y 11 fueron mutiladas. Estos casos de leones devoradores de hombres en Gir supuso un verdadero revulsivo negativo en la conservación del león en la India. El bosque de Gir se había convertido en el último refugio del león asiático y ahora las autoridades se vieron en la obligación de levantar la prohibición de la caza para eliminar a los animales problemáticos. La matanza a gran escala de seres humanos y ganado doméstico durante la sequía indicó que el número de leones era mayor de lo esperado.

            Incluso alguna publicación española de la época como “Alrededor del mundo” se hizo eco el 31 de agosto de 1905 de los proyectos de conservación de león en la India. Bajo el titular “Leones protegidos por las leyes” la redacción destacaba lo importante que era el bosque de Gir como último espacio protegido para que el león perviviera como especie ya no solo en India sino en Asia: “Desde hace mucho tiempo veníase temiendo la desaparición completa de una especie de león sin melena que se criaba en Guyerat, y que era la única variedad que había sobrevivido en las Indias asiáticas. Con el fin de conservar la raza, las autoridades indias dictaron leyes prohibiendo en absoluto que se cazasen a menos que los cazadores fuesen príncipes o potentados de la provincia de Katiavar. Hará próximamente cinco años se sabía que existían unos doscientos leones en las selvas de Gir, última trinchera de la especie; pero a consecuencia de la protección de las autoridades ha ido aumentado el número de un modo inquietante. Como ya son muchos y la caza escasea en aquella selva, las fieras se salen de sus dominios y se meten en pleno día en los pueblos de los alrededores. Durante el pasado año se comieron unos cuantos centenares de bueyes y mataron bastantes indígenas, a pesar de las campañas hechas por la prensa india, pidiendo que se organizasen batidas contra los intrusos; pero en cinco años solo han sido muertos siete. Uno lo mató el príncipe Ranjitsinghji y los seis restantes cayeron en una cacería, organizada en honor de cierto personaje inglés, en la que murió el jefe de la policía de Bombay, a consecuencia de las acometidas de una fiera. Los cinco años de tregua en la persecución de leones ha servido para demostrar, por lo menos, que la raza asiática sin melena no está hoy por hoy amenazada de total extinción. El que aún haya leones en Asia sirve también para desengañar a las muchas personas que creen que esta fiera solo vive en África, cuando es un animal que, no ya en los tiempos prehistóricos, sino aún en la antigüedad, se criaba en la misma Grecia.” La noticia estaba plenamente informada de lo que ocurría en una lejana península de la India puesto que cita la depredación de humanos por parte de algunos leones en Gir.


3.-El peligro de la translocación: leones africanos en India.

           

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Recientemente el gobierno de la India publicitó a bombo y platillo la introducción del guepardo, de nuevo, en la India. Una especie que había vivido de manera natural y silvestre durante siglos debido a la caza y a su domesticación intensiva, por parte de maharajás indios para la caza del antílope, el esbelto felino había desaparecido del subcontinente indio. En 1947 un desaprensivo aniquiló a los tres últimos guepardos indios en una noche utilizando unas luces reflectoras que deslumbraron a los animales. Abatidos, de esta manera se cerraba el libro de la presencia del guepardo en la India. 

Hubo que transcurrir más de seis décadas para que el gobierno de la India decidiera introducir de nuevo al guepardo en la India, pero no la subespecie asiática que aún vive en escasos reductos en Irán, sino guepardos africanos. Un grupo de guepardos importados de Namibia hicieron el largo viaje hasta el sur de Asia y fueron liberados en el Parque Nacional de Kuno en el estado de Madhya Pradesh. ¿Un restablecimiento del equilibrio ecológico? ¿Un error del pasado mitigado en el presente?

            Hubo muchas críticas puesto que el guepardo introducido no es el autóctono de la India. Otras voces restan importancia a este hecho puesto que valoran, sobre todo, que subespecie o no la especie es la misma. El tiempo verá el desenvolvimiento de los guepardos en Kuno, en un hábitat alejado de las sábanas de África, como un éxito ecológico o una aventura arriesgada. Siempre existe un antecedente para todo y éste no fue el primer caso de traslocación de un felino africano en los bosques de la India. Los maharajás de la India eran dueños y señores en sus territorios. Muchos se caracterizaron por su comportamiento caprichoso e infantil. La caza era uno de sus pasatiempos favoritos y ante la alarmante disminución de la población de leones en India, uno de sus representantes, el maharajá de Gwalior, Madhay Rao Scindia, decidió importar leones de África para introducirlos en sus estados principescos en la India central.

             El último león de la India central, fue abatido por el rifle del coronel británico Hall en 1873, cerca de la ciudad de Guna, a 200 kilómetros de Gwalior. Uno de los virreyes de la India, Lord Curzon, deseaba cazar un león en 1900 y se trasladó al estado de Junagadh, donde a efectos prácticos era el único lugar ya del mundo donde pervivía el león asiático. Hubo una protesta debido al escaso número de los felinos leonados y Lord Curzon se decidió a cazar al otro rey de la India: el rayado tigre. Sin embargo, el hambre venatoria del virrey británico no menguó y le sugirió al maharajá Madhay Pau Scindia que reintrodujera a los leones en los bosques de su estado de Gwalior. El maharajá de Gwalior solicitó una transferencia de ejemplares a su homólogo de Junagadh el cual se negó categóricamente. El argumento esgrimido es que había muy pocos ejemplares disponibles, no obstante, la única fuente posible y disponible para proveerse de leones era África. 

Con el apoyo de lord Curzon, al fin y al cabo, el promotor e inspirador de este proyecto de translocación felina, se capturaron ejemplares de león en Kenia, Sudán y Somalilandia. Estos leones fueron embarcados y llegaron a la India en 1906 pero pasaron antes por un periodo de forzoso cautiverio antes de ser liberados. A partir de ahí fueron liberados, progresivamente, los leones, pero con el peor resultado posible: los leones translocados se volvieron devoradores de hombres. De orden de 29 personas fueron devoradas por los leones africanos importados de África y liberados en los bosques de Kuno. ¿Cómo pudo ocurrir esta tragedia?

 

           

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No es que los leones africanos sean proclives por naturaleza a depredar humanos ni que sea una cualidad innata en ellos. La intervención humana, normalmente, lo que hace es distorsionar el orden natural. Los leones liberados, quizás, se desenvolvieran bien en un ambiente natural lo que no previeron es que la crianza de leones en cautiverio al final se acostumbra a la presencia humana. No olvidan de dónde vienen y aunque estén sueltos en la Naturaleza regresan a los hábitats humanos que son sinónimos de seguridad y alimento para ellos. Al final ocurre el peor resultado posible, sin miedo a la presencia humana acaban utilizándolos como presas. 

En los tigres han pasado casos parecidos como el de la tigresa Tara. El conservacionista indio Billy Arjan Singh inició un proyecto en los años setenta del siglo XX para devolver a la naturaleza a felinos criados en cautividad. En julio de 1976 adquirió una cachorra de tigre, llamada Tara, del zoológico de Twycross (Reino Unido) y después de criarla la reintrodujo en el Parque Nacional Dudwhwa en Uttar Pradesh (India). El animal no adquirió las destrezas suficientes para la caza y siguió vinculada con los humanos con los que se había criado. La tigresa empezó a frecuentar las aldeas próximas al parque nacional pues asociaba a los humanos con seguridad y alimento. Finalmente empezó a cazar humanos, con un triste balance de 22 víctimas mortales antes de ser abatida.

           

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            Con los leones introducidos en Kuno pareció algo parecido. Algunos fueron abatidos, pero otros no y se presupone que lograron reproducirse en libertad puesto que se fueron avistando algunos individuos de león en las décadas posteriores. Uno de los testimonios más fiables del destino de estos leones importados fue el del coronel Kesri Singh, jefe del Departamento Shikar, es decir de cazadores, de Gwalior en 1920. Dejó escrito en 1916 que los leones africanos estaban cautivos en un recinto amurallado en Dobekund, dentro de los límites del Parque Nacional de Kuno donde se les alimentaba con búfalos vivos. 

Algunas parejas de leones fueron liberadas en 1920 y Singh describió lo que parecía imposible para ojos humanos: el encuentro directo entre los dos máximos depredadores del planeta. Un enfrentamiento entre un tigre y un león, en su hábitat natural, fue descrito por Singh. Los bosques de alrededor de Dobekund ya eran frecuentados por tigres salvajes que se veían atraídos por los rugidos de los leones en cautiverio. Un encuentro fatal entre un tigre y un león macho tuvo lugar en Kuno y Shingh testimonió lo siguiente: “Encontraron al león macho muerto, con el cuerpo gravemente mutilado, lo que indicaba que había sido abatido por un tigre. No se vio a la leona en los alrededores.” Durante siglos leones y tigres coexistieron en las junglas y prados de la India antes del testimonio de Shing, ahora bien, no conocemos de qué manera exacta. La cuasi extinción de león asiático nos ha privado de conocer como los dos máximos felinos podían compartir un mismo hábitat.

            A pesar de los reveses que supuso el experimento de introducción de leones africanos en Kuno se siguieron soltando ejemplares en los años 20 pero con nefastos resultados. Los leones liberados prefirieron depredar sobre el ganado de los aldeanos de Kuno e incluso un aldeano cayó víctima de los leones. En los siguientes años menudearon los encuentros entre cazadores y leones en algunos territorios de la India central como en el Estado principesco de Kotah (Rajastán). Allí abatieron a un león en Kotah, a orillas del río Chambal. Incluso se avistó un león en los bosques alrededor de Sawai Madhopur, en lo que hoy es el célebre Parque Nacional de Ranthambore, una de las reservas de tigres favoritas de los turistas. 

Lo que llama la atención es que todos estos leones son errados puesto que o bien depredaban sobre el ganado o hacían a los humanos sus víctimas. Quiero decir que no fue una inserción positiva y armónica de una especie foránea en su nuevo hábitat. En 1928 surgió un león denominado “el devorador de hombres amarillo de Pachwara” a quien se le atribuye nada más y nada menos que la muerte de más de 20 personas en las aldeas del interior de Jhansi. Las autoridades ofrecieron una recompensa de 500 rupias, pero parece que eludió las balas de los cazadores, aunque un león fue abatido en Jhansi en 1930 y algunos atribuyeron que era el “devorador de hombres” de Pachwara. Los sucesos e incidentes con humanos por parte de estos leones continuaron como la leona que mató a un cartero en una aldea del estado de Gwalior en 1933. El último registro escrito que se tiene en India de cacerías de leones, fuera del estado de Gujarat, fue en Jaronia, cuando el maharajá de Kotah abatió un león en 1937, ¿sería el último león de estirpe africana importado en India?

4.-Un futuro complicado: los leones “invaden” las ciudades de Gujarat.

           

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La historia de la conservación del león asiático ha sido de constancia, resistencia y esfuerzo. De apenas una veintena de ejemplares a principios de siglo XX, no fue hasta 1965 cuando los bosques y planicies de Gir se declararon Parque y Santuario de Vida Silvestre asegurando, oficialmente, el futuro de la especie. Desde 1936 se han realizado periódicos censos de la población de leones para observar su crecimiento y salud. Lo increíble es que la población total de leones en Gir ha ido aumentando exponencialmente desde 2010. En 2015, se realizó el 14.º censo del león asiático en un área de unos 20 000 km² (7700 millas cuadradas); y la población de leones se estimó en 523 individuos. En 2020, la población era de 674 y para 2025 había aumentado a 891. El mismo ministro principal de Gujarat, Bhupendra Patel, declaró ufano a la prensa que "la población de leones asiáticos, que era de 304 en 1995, ha aumentado de forma constante durante las últimas tres décadas." El último ejercicio de recuento, que se extendió durante cuatro días, cubrió más de 35.000 kilómetros cuadrados en 11 distritos del estado. 

Los leones han desbordado, literalmente, los límites de la reserva y parque nacional comenzando a incursionar en las aldeas y núcleos de población cercanos. No es extraño ya ver a leones de noche deambular por calles de algunas aldeas de Gujarat buscando vacas, búfalos o perros para cazar. Los humanos vuelven a entrar en conflicto con los grandes felinos leonados. Los leones de Gir, casi en un siglo, ha habido dos momentos muy concretos en que aumentaron los ataques a humanos: después de la sequía de 1901-1904 (ya tratado al principio del texto) y en el período 1986-1988. En estas últimas fechas tan próximas también se debió al impacto negativo de una sequía prolongada que influyó en el comportamiento de los leones. 

La situación se normalizó cuando los animales problemáticos fueron capturados, aunque los leones se habituaron a la depredación del ganado doméstico, más abundante y factible de cazar que los ungulados silvestres de la naturaleza. El león obtuvo presas abundantes y fáciles dentro de los límites del santuario, cambiando su preferencia por el ganado. Un león hambriento es audaz en su búsqueda de alimento y no tendrá reparos en incursionar incluso dentro de una aldea. Según los registros oficiales los leones atacaron a 120 humanos, matando a 20 de ellos durante el periodo 1988-1991. Estas muertes humanas no se contabilizan siempre como obra deliberada de un león por depredar a un humano, sino que influyen otros factores como los accidentales, confusión del león o defensa del pastor de su ganado.

            La presión demográfica en la India es constante y cada vez va a más. El león asiático se queda sin tiempo ni espacio. Es más, es tal la ausencia de nuevos espacios para que habiten las nuevas manadas de leones que algunos de ellos hicieron lo impensable: se lanzaron al mar. Los lugareños fueron testigos de que como un león macho se lanzó al Mar Arábigo en 2016, probablemente, para alcanzar la isla de Diu, a sólo cinco kilómetros de la costa guyaratí. Pero los conflictos con los humanos seguirán desgraciadamente puesto que la población de leones sigue creciendo, pero no hay nuevos espacios para alojarlos. Algunos esporádicos ataques a humanos se siguen celebrando por parte de los leones como el acaecido en 2012 cuando un león arrastró a un hombre desde la terraza de su casa y lo mató. Y este año, el Times of India informó del luctuoso suceso de la muerte de un niño de sólo cinco años por un león en el distrito de Amreli, en Gujarat, en una granja.

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Conclusiones

            Por desgracia los ataques de leones a humanos seguirán sucediéndose en los próximos años. Los leones carecen de espacio vital donde desarrollarse y las reservas y parques nacionales ya sólo representan islas protegidas rodeadas de un mar de humanidad. Los leones son adaptables y buscarán presas donde puedan encontrarlas, sean ganado, como primera opción, pero detrás de ello siempre estarán los humanos con el inevitable choque directo. Una posible solución es reubicar algunos ejemplares de leones desde Gir a otros parques o reservas naturales de la India. De esta manera la reserva de Gir se descongestionaría y a su vez se crearía una segunda población estable de leones en la India. Pero aquí la política en vez de ayudar retrasa las soluciones. En abril de 2013, el Tribunal Supremo del país ordenó al gobierno del estado de Gujarat trasladar algunos leones asiáticos al Parque Nacional de Kuno, en el vecino estado de Madhya Pradesh, en un plazo de seis meses para crear una población de leones en libertad y separada geográficamente. Kuno, con sus extensas extensiones de bosques y pastizales, fue identificado como el paisaje y la base de presa ideales para los leones. Aunque el gobierno de Gujarat aseguró al Tribunal Supremo que cumpliría con la orden, 12 años después, esta sigue sin implementarse, y ni el gobierno federal ni el estatal han enfrentado consecuencias. En la India no hay abundancia de áreas alternativas y los problemas de la convivencia del hombre con los grandes animales resultan delicados.

 

Bibliografía:

-KAZMI, Raza.” The Story of the Translocated African Lions of Kuno”.

https://roundglasssustain.com/wild-vault/african-lions-kuno

-SINGH, H.S. “The Asiatic Lion”. Printed Print Vision, Ahmedabad.2017.


Imágenes:


Imagen 1: Cartel informativo que advierte de la presencia de leones en el bosque de Gir. (Archivo del autor)

Imagen 2: Escultura de una leona en un templo jainista de Gujarat (India). Archivo del autor.

Imagen 3: Primer plano de un león asiático macho abrevando en el bosque de Gir (India). Archivo del autor.

Imagen 4: Perfil de un león asiático macho en el Santuario de Vida Silvestre de Gir (India). Archivo del autor.

Imagen 5: Reporte de prensa española, en el periódico “Alrededor del mundo”, haciéndose eco de la protección de los últimos leones de la India. Fecha: 31/08/1905.

Imagen 6: Ilustración del siglo XIX que muestra a unos cazadores británicos abatiendo un león en la península de Kathiawar (India), en la década de 1880. Foto: duncan1890/Getty Images.

Imagen 7: Fotografía coloreada de un león africano, introducido en los dominios indios de Gwalior, en el estado principesco de Panna (Madhya Pradesh) por el maharajá Yadvendra Singh en 1927. Foto cortesía de: Krishna Kumari, familia Panna. Extraída de artículo: KAZMI, Raza.” The Story of the Translocated African Lions of Kuno”. https://roundglasssustain.com/wild-vault/african-lions-kuno

Imagen 8: El autor del artículo en la entrada al Parque Nacional de Gir (India).


Sobre el autor:

Carlos A.Font Gavira (Los Palacios, Sevilla. España. 1983). Historiador e investigador. Miembro de la Asociación Española de Africanistas (AEA) y Postgrado “Especialista Universitario en Archivística” por la UNED. Colaborador en publicaciones divulgativas de Historia como “La Aventura de la Historia”, “Historia de España y el Mundo” y “Clío”. Amante de los viajes a lugares recónditos como Etiopía, Camboya, Mongolia, Siberia, etc, en busca de historias del pasado humano y natural. Actualmente está preparando su tesis doctoral sobre el refugio de la colonia alemana del Camerún en la Guinea española durante la Primera Guerra Mundial.

 

Carlos A. Font en Criptozoología en  España:

 

¿Descubrieron los españoles al tilacino en el siglo XVII? (febrero 2020)

Sirenas del Nuevo Mundo (enero 2021)

Tiburones en Mesopotamia (julio 2021)

Tras el almas de Mongolia (febrero 2022)

Un okapi en la antigua Persia (junio 2023)


Nota de Criptozoología en España: Gracias a Calos por querer dar a conocer sus interesantes trabajos en el blog. Y gracias por la profusión de datos y el rigor histórico que imprime a sus artículos.

jueves, 15 de junio de 2023

¿UN OKAPI EN LA ANTIGUA PERSIA? Los caminos de la zooarqueología, de Carlos A. Font Gavira


            La Arqueología nos fascina desde siempre. Una disciplina que nos permite tocar las entrañas de las civilizaciones pasadas a través de sus restos materiales. Un ánfora, un mosaico o una herramienta, cualquier útil de la vida cotidiana o suntuaria nos permite elucubrar sobre la civilización que los construyó. La Arqueología ha sido alimentada a lo largo de los siglos con los aportes de otras disciplinas: Antropologia, Etnografía, Historia, Filosofía, Paleontología,etc Muchos testimonios arqueológicos nos suministran herramientas y pistas para conocer testimonios zoológicos del pasado. Igual que al contemplar las pinturas rupestres podemos adivinar la presencia de bisontes y osos cavernarios coetáneos de quienes dejaron estas representaciones pictóricas también la arqueología nos muestran representaciones de animales y criaturas ya extinguidas pero que convivieron con las antiguas civilizaciones.

Cabeza de un presunto okapi procedente de un relieve en
Persépolis, Irán (izq.)y cabeza real de okapi (dcha.) Montaje del autor.

            Como apunta la obra de Francisco Bernis: “A muchos de esos estudiosos les importaron poco o nada los animales, pese a que la presencia de ciertos animales en los yacimientos puede ser un dato importante para comprender el estado de desarrollo cultural, económico y técnico de la correspondiente entidad humana.” Así pues vamos a utilizar el magnífico legado arqueológico de la antigua Persia para adivinar un posible animal totalmente ajeno a ese territorio. Nada más y nada menos que vamos a intentar relacionar a la estrella de la criptozoología, el okapi, desde las ignotas selvas congoleñas hasta el corazón del poderoso imperio de Persia. ¿Será posible?

 

1.-Todo un símbolo de la fauna ignota: el okapi

 

            A principios del siglo XX, época por antonomasia del descubrimiento científico, aún se ocultaban animales y criaturas que nunca habían sido vistos por ojos occidentales. Por ejemplo, el hipopótamo era conocido desde la Antigüedad; de hecho, su nombre deriva del griego hipos, caballo, y potamós, río, “caballo de río”. El hipopótamo es un animal enorme pero tiene un pariente más modesto en tamaño que es el denominado hipopótamo pigmeo. Estos animales eran prácticamente desconocidos hasta que en 1910 el mayor Schomburgk fue el primer europeo en capturar una serie de hipopótamos pigmeos en Liberia para la casa de fieras de Hamburgo, de Carl Hagenbeck.

Perfil de un okapi. Zoológico de Lisboa. Archivo del autor.

            Algo parecido le ocurrió al animal sobre el que ha girado la veracidad de la crizptozoología como saber y cuya figura es el emblema de la Sociedad Criptozoológica Internacional: el okapi. Su descubrimiento oficial para Occidente fue en el año 1901, en la región de Ituri en la actual República Democrática del Congo. El público europeo estaba ávido de noticias y las que llegaban de ultramar enriquecían la visión de una población con niveles culturales crecientes. 

            El mundo científico de España de la época no vivía al margen de los nuevos descubrimientos zoológicos. Los periódicos, avezados en sus informaciones, ofrecían descripciones del antidiluviano animal. Por ejemplo el diario “Alrededor del mundo”, en su número del 20 de junio de 1901, ofrecía en exclusiva para sus lectores un artículo de investigación bajo el título “Otro animal prehistórico que vive todavía.”, las primeras semblanzas sobre el okapi. 

Noticia aparecida el 20 de junio de 1901 en "Alrededor del Mundo",
bajo el título de "Otro animal prehistórico que vive todavía" sobre el okapi.

             En el alborear del siglo XX, como señal prometedora de avance, un animal prehistórico acababa de ser descubierto para presentarse al mundo. Pero el grabado que presenta el diario es de lo más curioso y desconcertante. El dibujo se asemeja bastante a un okapi salvo que es presentado de forma y figura desgarbada como si ofreciese el animal una imagen grotesca. 

       El impacto del descubrimiento del okapi en Europa fue enorme. La fantasía de nuevos descubrimientos parecía flotar en el ambiente: “Y si un animal del tamaño del caballo ha podido vivir y multiplicarse durante miles de años sin que los naturalistas se hayan percatado de su existencia, ¿qué no podía pasar en el fondo de las misteriosas selvas congolesas y brasileñas o en las soledades inacabables de los océanos?”

Noticia aparecida en la prensa española
en "Alrededor del Mundo"
de 1904 sobre el descubrimiento del okapi.
            El parentesco y la relación con el extinguido Helladoterium fueron inevitables. Incluso la
presencia histórica del okapi parece atestiguada puesto que muchos han querido ver al dios egipcio Seth. Un animal “
cuyo cuerpo participa del caballo, de la cabra, de la girafa. Mide 2 metros 15 centímetros de alzada y su peso es de una tonelada.” Esto aparece en la misma publicación “Alrededor del Mundo” pero del 21 de julio de 1904: “El dios Seth, hermano y asesino de Osiris, a cuyo hijo, Horus, trató de matar también. El dios ha llegado representado en estatuas muy diversas con la cabeza estrecha, alargada, con largos labios y narices rectas. Encima de cada ojo con una pequeña protuberancia, y las orejas son estrechas, largas y derechas.” Incluso el diario se hace eco de las declaraciones de un erudito de la época, el alemán M. Wiedemann quien afirmaba que la cabeza del dios Seth es sencillamente un okapi que “fue conocido sin duda por los egipcios, si es que no vivió en Egipto y, por lo tanto, no cabe ya engañarse dada la analogía en los caracteres de la cabeza de Seth y de la del cuadrúpedo.”¿Atrevidas conjeturas o nos falta una evidencia más sólida?

 

Ejemplar disecado de un okapi en el
Museo Nacional de Ciencias Naturales
(Madrid, España).
Archivo del autor.
A partir de estos momentos, se iniciaron expediciones para capturar ejemplares para jardines zoológicos y museos. Hay que destacar que España fue de los primeros países del mundo en albergar un ejemplar de okapi, en este caso, en el Museo de Historia Natural de Madrid. Y allí sigue todavía con mirada impávida como un exotismo de una época no tan lejana. El diario “Alrededor del Mundo”, fue el primero de toda la prensa española que dio la noticia del descubrimiento del okapi y enfatizaba: “Para el profano, el okapi será siempre un animal como otro cualquiera (…) Pero en el terreno de la zoología, el descubrimiento de este mamífero tiene tanta importancia como el del radio, en el terreno de la química.” 

               


                Transcurrieron las décadas y el descubrimiento de un animal medio caballo medio jirafa en las remotas selvas centroafricanas pareció enfriarse. No así el catálogo de nuevas criaturas que compartían de hecho su hábitat selvático. Así,  en el número de “Mundo Gráfico” del 19 de septiembre de 1934, ofrecía a sus lectores un extenso y sugestivo reportaje bajo el título de “Monstruos prehistóricos que andan por el mundo". Sobre el okapi comentaba que “no es sino el primitivo heladoterium, considerado extinto desde hace miles de años y que, sin embargo, ha venido reproduciéndose tranquilamente a espaldas de los naturalistas.” El okapi había pasado de ser una leyenda a una realidad y ahora era una referencia.


2.-Los bajorrelieves de Babilonia: puerta entre la realidad y la imaginación.

 

            Ahora nos vamos a adentrar en el camino de la arqueología. Pero no nos vamos a fijar en grandes templos o fortalezas sino en los bajorrelieves y grabados que nos legaron las civilizaciones que florecerieron en Oriente Próximo y Medio. Esta zona, actualmente, está azotada por el flagelo de la guerra y su medio ambiente acusa un grave deterioro. Sin embargo, en la Antigüedad nos costará aceptar que las llanuras y marismas de Mesopotamia eran un auténtico vergel para la vida silvestre.

         Mientras los sumerios y babilonios erigían zigurats y calculaban complejos movimientos astronómicos, manadas de leones, lobos, gacelas, onagros, guepardos, ciervos, hienas,… vagaban por allí. Pero también hubo espacio para unas criaturas que vagaban entre la fina línea que separa la realidad de la imaginación. Las excavaciones del profesor alemán Robert Koldewey en la Puerta de Istar en Babilonia dejaron al descubierto una serie de bajorrelieves con la representación de un desconcertante animal. Semejante a un dragón con el cuerpo escamoso, el cuello y la cola largos, las patas anteriores como de ave y las posteriores parecidas a las de un león, con un extraño hocico de reptil y un cuerno rígido y una lengua de serpiente muy pronunciada.

            La bestia era llamada sirrush, y se dice que los sacerdotes la mantenían en una oscura cueva del templo. Pero el dragón de Babilonia, el denominado “Sirrush” o también “Mushushu” ¿realmente existió o solo en la fértil imaginación de los antiguos habitantes de Mesopotamia? Ahondemos un poco más en el lugar donde esta representación nos interroga. La célebre puerta de Isthar -una de las ocho puertas monumentales de la muralla interior de Babilonia, a través de la cual se accedía al templo de Marduk- fue construida alrededor del año 575 a.c. 

Sirrush

            Entre las representaciones animálicas de sus muros contemplamos al típico buey pero la especie de dragón que combina atributos de otros animales como patas de ave, de león, piel escamosa, lengua bífida reptiliana, cuello largo, cuernos en la cabeza, etc ¿Qué vio el artista o qué quiso representar? Aún en el caso que fuese un animal exclusivamente mitológico ha tenido que basarse el autor en algún tipo de base natural o real. El hecho de que los artistas de la época representaran animales cotidianos como el buey con otros de los que se sospecha su existencia ¿nos acerca más a su realidad o nos aleja?

           El explorador y escritor británico Wilfred Thesiger cita en su obra, “Los árabes de las Marismas” (1964), aunque de pasada, un par de criaturas reptilianas que los habitantes de las marismas del Irak aseguraban que existían. Reptiles comunes como tortugas, lagartos, serpientes,… habitaban las marismas pero Thesiger comentaba que “Como si no hubiera bastantes reptiles reales, los madan creían firmemente en dos monstruos, el anfish y el afa. Del primero se decía que tenía una piel velluda y el otro, piernas. También se decía de ambos que vivían en el corazón de las Marismas y que eran letales.” ¿Realidad o mitología? ¿Qué reptiles podrían esconderse tras esas identidades? ¿Un gran lagarto con movimientos de serpiente? El reptil con piel velluda despista la descripción.

            A voz de pronto solo recuerdo el caso de la “serpiente con pelos”, que en el caso del sur español, se acabó identificando con el meloncillo (Herpestes ichneumon), una mangosta aclimatada, desde hace siglos, al clima mediterráneo peninsular. El origen de la definición es debido a que las crías de esta mangosta caminan, una delante de la otra, en línea recta sin guardar distancia, de manera que cuando se les sorprende parece una larga línea peluda moviéndose al unísono. Puede ser una explicación un tanto forzosa muy al contrario que la del “afa” ya que una serpiente con piernas ¿qué animal es? Podemos postular al varano, género de grandes lagartos carnívoros propios de Asia y África, pues sus movimientos tienen mucho de serpiente. No obstante las “piernas” son las poderosas garras que posee así como los varanos tienen costumbres semiacuáticas, por lo que las marismas es un hábitat ideal para ellos. Respecto a su letalidad no hay más que ver como come un varano para darnos cuenta de su voracidad.

 

3.-Todos los caminos llevan a Persia

   

        Ahora tomemos impulso y alejémonos del Oriente Próximo pero no a otro territorio que albergara una gran civlización como Egipto o el Valle del Indo. Nada más y nada menos que al África Central pero no en el siglo XIX -que ya de por sí representaba exotismo y misterio- sino a la Antigüedad. ¿Cómo es posible? Según recoge Peter Kolosimo en su obra “El Planeta Incógnito” se encontraron en África Central ladrillos esmaltados del mismo tipo que los usados en la Puerta de Istar. La suposición es más que atrevida teniendo en cuenta la distancia entre ambas regiones geográficas y lo precario de las relaciones comerciales a no ser que algún conocimiento se nos escape. Kolosimo habla sobre el comercio activo entre los sumerios de Mesopotamia y las costas orientales de África (Meluj-Ja habitada por hombres negros “salmutos”)

            Schomburgk estableció relaciones directas entre el África Central y la antigua Mesopotamia. En aquellos pretéritos tiempos era difícil el establecer unas relaciones comerciales continuadas y seguras entre unas partes tan alejadas unas de otras. El que sea difícil no quiere decir que no fuese posible y, de hecho, en la soberbia Persépolis, otrora capital del Imperio Persa, hay un estructura llamada “La Puerta de las Naciones” que nos hará tambalear nuestras premisas más sólidas. 

            En este pórtico, levantado por el Rey Jerjes a mayor gloria de los persas, están representados los distintos territorios, reinos y países sojuzgados por el poder persa y al que le debían tributo. Vemos a sus habitantes ofreciendo al “Rey de Reyes” sus principales productos y riquezas. Pues bien, hay una delegación, en especial, que más que una curiosidad es un monumento a lo imposible. Se ven varios hombres de pequeña estatura, de tez negra acompañados de un funcionario persa (mucho más alto que ellos) que tributan un extraño animal a la corte persa. Los hombres representados no pueden ser más que pigmeos, habitantes por antonomasia, de la selva africana y el extraño animal, muchos postulan que es un okapi (Okapia johnstoni), un as en el mundo de la criptozoología.

Relieve de Persépolis (Irán), en la Puerta de las Naciones, donde se aprecia los tributos
procedentes de Nubia (África). Unos pigmeos ofrecen como tributo al rey de Persia ¿un okapi?

            El okapi, animal ya extraño por su apariencia, no fue descubierto hasta principios del siglo XX por los occidentales y habita solo en zonas muy determinadas de la selva ecuatorial africana, en el Congo. Si partimos de la base que son pigmeos y el animal que les acompaña es un okapi, ambos procederían del mismo territorio. ¿Qué tipo de relaciones comerciales podría haber existido entre África central y las civilizaciones de Oriente Medio? 

        Nos llama la atención que en una obra de divulgación histórica, como es “Historia de la Humanidad” de C. González, J. Martínez y S. Montero, en el tomo dedicado a los Persas e Hititas en concreto su página veintisiete, ofrece una extensa relación sobre los tipos de tributos que ofrecían las distintas satrapías del extenso Imperio Persa. De territorios tan lejanos y variados como Tracia, Egipto, Bactriana o Lidia llegaban variadas ofrendas y tributos como oro, tejidos, metales, etc... 

Citación del okapi como parte de los tributos al rey de Persia
procedentede la provincia de Nubia

            Por ejemplo la satrapía XVIII correspondiente a las tierras bañadas por el río Indo llegaban asnos, hachas y oro en polvo. O la cercana Babilonia, correspondiente al número cinco, llegaban a la corte persa vasijas, tejidos, toros y eunucos.


Cuando llega el caso de la satrapía correspondiente a Nubia, término vago que referenciaba el territorio al sur de Egipto, (la número veintitres), llegaban vasijas, colmillos de elefante, tributos de oro refinado, troncos de ébano y ¡okapis!

            Se acepta como algo normal y normalizado que la representación que aparece en Persépolis representa a un okapi. Y por deducción lógica los okapis solo podían proceder de una parte geográfica muy concreta del continente africano. Pero aunque aceptáramos tal premisa aún nos quedaría por responder cómo eran esos contactos comerciales, quiénes eran los intermediarios, por qué trasladar a unas criaturas tan tímidas y solitarias, en un ambiente tan hostil al ser humano como la selva ecuatorial africana y transportarlos a la costa del África oriental para luego embarcarlos rumbo al sur del actual Irán. ¿Cómo fue posible? Si contestáramos a una pregunta ya sabemos que nos surgen muchas más.

 

Conclusiones

 

            Podemos ir finalizando subrayando que nos faltará tiempo para que nuevas especies por descubrir aparezcan. La historia del okapi, para la ciencia occidental, es reciente pero si admitimos que algunas civilizaciones de la Antigüedad como la persa los conocían tendríamos que replantearnos muchas tesis impuestas sobre los contactos humanos y comerciales durante la Antigüedad. El planeta estaba más y mejor comunicado de lo que pensábamos. Y además, pese a nuestro pretendido dominio de la Naturaleza, el mundo alberga secretos que ponen en entredicho nuestra jactancia. Sin menospreciar ensoñaciones planetarias, nos cuidemos de averiguar qué extraños seres nos acompañan en el interminable viaje por esta tierra.

 

Bibliografía

 

KOLOSIMO, Peter. “El Planeta Incógnito.” Plaza/Janes. S.A.Editores. 1972

GONZALEZ,C.,MARTÍNEZ J. Y MONTERO,S. “Historia de la Humanidad.” Persas e Hititas. Arlanza Ediciones. 2000

BERNIS,Francisco. “Rutas de la Zooarqueología.” Editorial Complutense. La Mirada de la Ciencia.2001.

SÁNCHEZ ROMERO,Gustavo. “Sumerios. ¿Domesticadores de bestias prehistóricas?” Revista “Más Allá de la Ciencia.” Julio de 2015.


Sobre el autor

 


Carlos A.Font Gavira
 (Los Palacios, Sevilla. España. 1983). Historiador e investigador. Miembro de la Asociación Española de Africanistas (AEA) y Postgrado “Especialista Universitario en Archivística” por la UNED. Colaborador en publicaciones divulgativas de Historia como “La Aventura de la Historia”, “Historia de España y el Mundo” y “Clío”. Amante de los viajes a lugares recónditos como Etiopía, Camboya, Mongolia, Siberia, etc, en busca de historias del pasado humano y natural. Actualmente está preparando su tesis doctoral sobre el refugio de la colonia alemana del Camerún en la Guinea española durante la Primera Guerra Mundial.


Carlos A. Font en Criptozoología en  España

 

¿Descubrieron los españoles al tilacino en el siglo XVII? (febrero 2020)

Sirenas del Nuevo Mundo (enero 2021)

Tiburones en Mesopotamia (julio 2021)

Tras el almas de Mongolia (febrero 2022)



viernes, 2 de septiembre de 2022

Tras el almas de Mongolia, de Carlos A. Font Gavira


TRAS EL ALMAS DE MONGOLIA

Verdad y mito del hombre salvaje

¿Qué vieron unos fugitivos polacos en Mongolia en 1942?

 

Carlos A.Font Gavira

Historiador

 

                Las historias de homínidos salvajes o supervivientes pueblan las mitologías del ancho mundo. Podemos discutir su denominación pero todas estas historias responden al mismo prototipo de criatura. Un ser bípedo, peludo, fornido, salvaje y misterioso. Una criatura que camina en la delgada línea que separa lo que es un animal salvaje de un humano primitivo. En este caso vamos a centrarnos en un espacio geográfico concreto el que ofrece la inmensidad de Mongolia. Miles de kilómetros cuadrados de estepas, montañas y bosques, la mayoría casí vírgenes, podrían albergar una criatura homínida de dudosa existencia pero muy presente en la leyenda.

 

1.- Un país de máximos: Mongolia

 

                Entramos en el templo con respeto y envueltos en un espeso silencio. Miramos hacia atrás por un instante a la antigua ciudad imperial, repleta de magníficos templos, soberbias murallas y el viejo esplendor de una ciudad que fue capital del mundo. Kharakhorum es así. El templo de Erdene Zuu es un típico ejemplo de templo budista en tierras de Mongolia, religión mayoritaria en este país. Una extraña espiritualidad flota en el ambiente junto a extrañas figuras de la cultura asiática que nos observan por doquier. Contemplamos los sempiternos budas con su mirada serena en busca del nirvana. Estamos rodeados de vivos colores que nos extasían y nos evaden de la inmensidad de la estepa que es donde nos encontramos. Viejos tapices adornan las paredes poblados de budas meditantes. Me fijo en el dibujo de un tapiz que en un principio no tiene por qué llamar la atención. Un par de cabras y un ciervo pastan tranquilas en un prado verde inconscientes de que un par de ojos las observan. La escena, un tanto bucólica, tiene un protagonista más. No es un depredador felino quien acecha a los rumiantes. Es algo extraño y perturbador. Una figura humanoide con rasgos a su vez simiescos observa la escena con ojos atentos. Está escondido tras unos matorrales, un pelaje negro oscuro cubre todo su cuerpo, y su rostro, similar al humano pero con expresiones de animal. ¿Ha llegado el mito del Yeti a Mongolia? ¿Nos encontramos ante un nuevo tipo de homínido presto a que se debata sobre él?

Criatura extraña de aspectos simiesco. Representación en tapiz en el monasterio de Erdene (Karakorum, Mongolia). Archivo del autor. 

                Mongolia es un país enorme lleno de extremos . En verano puedes asarte de calor con temperaturas de hasta 40 º y en invierno congelarte a temperaturas de -30º. Estos contrastes tan acentuados definen el clima continental y  moldean con dureza el carácter de sus gentes. Antes de dirigirnos a este país pocas cosas sabíamos sobre los mongoles. Por Historia conocemos las gestas guerreras de Gengis Khan, quizás el mongol más famoso del mundo, que llevaron a la construcción del Imperio terrestre más vasto que se ha conocido. En términos de Naturaleza y vida salvaje hay que afirmar, con cierto regocijo, que es un país virgen en gran medida. El turismo es incipiente y salvo la capital, Ulan Bator, el concepto de ciudad urbana y moderna no existe. Gran parte de la población sigue siendo nómada, vive del pastoreo y habitan en yurtas (vivienda tradicional mongol).


Valle del Yol (Mongolia). Archivo del autor

            Los grandes mamíferos están bien representados con camellos bactrianos, ciervos (barales), gacelas de Mongolia, lobos, asnos salvajes,... y el emblema de la Mongolia salvaje: el caballo de Przewalski. El caballo fue uno de los primeros animales en ser domesticados por el hombre y, sin duda, de los más cruciales. La Historia del mundo se ha descubierto, explorado y conquistado, en buena medida, a lomos de un caballo. Estos pequeños caballos son verdaderos testimonios de los caballos prehistóricos, aquellos que cazaban nuestros antepasados y fueron dibujados en las pinturas rupestres. Su crin es erizada , posen rasgos acebrados en los dorsales de las patas y una línea oscura traza su lomo. Todo ellos rasgos arcaicos de un caballo primitivo. Después de la grata experiencia  empezamos a intuir las sorpresas que nos puede deparar Mongolia. Si este territorio indómito ha sido capaz de preservar a los últimos caballos primitivos y salvajes, ¿puede ocurrir lo mismo con los hombres?

 

2.- ¿Qué son los “Almas”?

               

                La abundancia de leyendas, cuentos, relatos y mitos de hombres salvajes que habitan bosques y montañas es tan antigua como la Humanidad misma. Asia, el continente de las grandes cifras, es, tal vez,  donde más ha arraigado esta creencia puesto que es el continente donde la naturaleza, la religión y el hombre se encuentran más estrechamente relacionados.

                Mongolia es un país mayoritariamente budista. En la capital, Ulan Bator, en el templo de Gandan se encuentra la estatua de Buda (Migjid Janraisig) más grande del mundo con más de 25 metros de altura. No deja de ser paradójico que la cuna del mayor conquistador del mundo, Gengis Khan, adopte como principal religión el budismo que postula principios de paz, armonía y equilibrio. La  tradición escrita budista incluye varias alusiones a la figura del Hombre Mono o a criaturas antropomorfas. Por su parte, el libro tibetano Mani Kambun narra la historia acerca de cómo las enseñanzas de Buda fueron transmitidas a los simiescos habitantes de las alturas para que pudieran alcanzar de esta manera la iluminación. A ambos ejemplos habría que añadir la existencia de dibujos de seres parecidos a los primates cubiertos de pelo y de notable estatura presentes en algunos manuscritos sobre la vida silvestre del Tíbet con una antigüedad de varios siglos.

Libro de medicina tibetano-mongola ilustrada sobre ayurveda, de ʼJam-dpal-rdo-rje de Mongolial. Edición de 1911.


                Comprobamos que la cultura asiática es pródiga en este tipo de historias hasta hacerlas una pieza básica de su mitología. En la lejana Europa medieval este tipo de historias se recibían con curiosidad pero también con incredulidad. Giovanni del Pian di Carpine, legado pontificio entre los tártaros de 1245 a 1247, cita en su “Libellus histórico” del origen del imperio tártaro y el fundador de la ciudad de Omyl por Ogudai, hijo de Gengis Khan, en cuyas proximidades existe un desierto en el que afirma, viven los hombres de los bosques que desconocen el lenguaje y a los que sus articulaciones restan agilidad y facultades. Estos extraños seres portan vestidos de pieles, y cuando son heridos por las flechas tártaras, consiguen escapar, aplicando ciertas hierbas a sus heridas. Por su parte, Guillermo de Rubruk, enviado de San Luis, rey de Francia, a país de los tártaros entre 1253 y 1255, en el capítulo XXXVI de su “Itinerario”, los cita, si es que se trata de los mismos, como habitantes de las regiones orientales de Cathay, pigmoides, poco ágiles por la conformación particular de sus extremidades y cubiertos de pelo.


El autor en la antigua ciudad imperial de
Karakorum (Mongolia)
                 Otro viajero del Medievo, esta vez el alemán Johann Schiltberger, a su vuelta a Europa en 1427, habla de una cadena de montañas que separan la Siberia de un gran desierto, quizás el Altai. Estas montañas son moradas de “hombres salvajes”. Cita a Ediguel,jefe de la Horda dorada, quien recibió como presente una pareja de “salvajes”, un hombre y una mujer. “He sido testigo de este suceso y pude verlos con mis propios ojos cuando estaba con Tehekra, el hijo del rey.” Los vio sin contemplaciones, tanto más cuando él mismo, después de ser capturado por los turcos, sería regalado también a Ediguel. Estos viajeros y exploradores, comparables a Marco Polo pero menos conocidos que él, nos han dejado estos interesantes testimonios de lo que vieron y oyeron por tierras de Asia. Son citas no excesivamente explícitas con la carencia de rigor de su tiempo pero suficientes para excitar la fantasía de los interesados.

                La existencia del Almas ha traspasado las fronteras del tiempo y no ha quedado reducida a unos cuantos relatos de viajeros medievales. En pleno siglo XX se financiaron y organizaron expediciones para ir en su búsqueda. Rusia fue el país que más se implicó en esta investigación tras la presencia del “hombre-reliquia”. Según afirmaba el malogrado zoólogo español Jordi Magraner (a su vez decidido buscador del “barnamu” en Pakistán), en el año 1958 la antigua Unión Soviética redactó un voluminoso informe de unas 400 páginas titulado “situación actual referente a homínidos”, escrito por una comisión soviética para el estudio del “hombre de las nieves” que goza de gran predicamento en Rusia. La investigación dirigida por el científico B.Porchnev, a la que se destinaron importante fondos y medios, fue suspendida por el Presidium en 1959. En plena Guerra Fría, que una superpotencia como la URSS dedicara esfuerzos a investigar este misterio del almas nos hace deducir que la cuestión reviste veracidad y su hallazgo gran importancia. Resulta curioso, con una cierta languidez lírica, que en los años de la Guerra Fría, con la competencia entre superpotencias al máximo por ver quién era el primero en colocar a un hombre en la Luna, los soviéticos dedicaran esfuerzos a descubrir un misterio de nuestro pasado más remoto. El hombre mira hacia las estrellas desde antaño pero también a la oscura cueva de su propio ser.

               


Incluso en España, con una prensa amordazada y con un gran control sobre las noticias que provenían del bloque comunista, se hizo eco de las investigaciones soviéticas. Un sorprendente titular del diario “ABC”, con fecha de 12/07/1958, nos impacta por su sencillez y a la vez fuerza de contenido: “En Mongolia viven hombres del tipo de Neanderthal”. La creencia sobre la existencia del Almas seguía más viva que nunca.

 

3.-La increíble experiencia de 1942

 

                El campo de la fauna desconocida o críptida se alimenta en gran medida, a falta de otras pruebas, del relato de los testimonios. El avistamiento de criaturas extrañas nos induce a pensar que algo anómalo ha sucedido aunque muchas veces sea producto de equivocaciones o confusiones. No obstante siempre hay que tener en cuenta el valor de los testimonios y analizarlo en su contexto y verdadera dimensión. En el caso del Almas de Mongolia conocemos un relato extraordinario, tanto por su protagonista (un fugitivo polaco) como en el momento histórico en que se produjo, (año 1942 en plena Segunda Guerra Mundial).

Noticia de prensa recogiendo el testimonio de un fugitivo polaco en Mongolia en 1942. Órgano asociación de la prensa de Burgos 25 enero 1954

                La Unión Soviética tenía un densa red de campos de concentración y trabajo forzoso que respondían al nombre de “Gulag”. En uno de ellos, en plena Siberia, se hallaban varios presos polacos además de otras nacionalidades. Varias fuentes nos hablan de un viaje de evasión del campo de varios individuos que atravesaron, prácticamente, media Asia, hasta internarse en la India británica a principios de los años cuarenta. Ponemos nombre y apellidos a uno de ellos gracias a la serie televisiva “Misterios del Mundo”; dirigida por Arthur C.Clarke (1917-2008). En uno de sus capítulos dedicados a estudiar fenómenos anómalos en el mundo, entrevistaron a un tal Wíktor Juszczyk quien relató su viaje de huida de un campo de concentración soviético en los años cuarenta del siglo XX. Si las penalidades del viaje y los peligros que le acechaban no fuera suficiente, vivió una experiencia increíble cuando atravesaba Mongolia. El fugitivo polaco se encontró con un “Almas.” Según su testimonio la criatura era “gruesa, con la boca blanca, dientes blancos.” Negó que fuera un “mongol, un esquimal” era algo que “nunca había visto” y sentenció que era “un hombre de la Edad de Piedra.” ¿Qué vió, realmente,Wíctor?

                En el mismo programa dieron cabida a la opinión de la Doctora Myra Shackby, de la Universidad de Leicester, donde aseveraba sin contemplaciiones que “Existe unanimidad para afirmar que viven en zonas de alta montaña seres de aspecto salvaje.” Incluso en España un periódico provincial se hizo eco de la sensacional historia que provenía de las lejanas tierras del Asia central. La “Hoja del lunes: órgano de la Asociación de la Prensa de Burgos”, recogía un demoledor titular, en fecha del 25 de enero de 1954. Reza así: “Un polaco fugitivo de Rusia dice haber visto al abominable hombre de las nieves en 1942.” Podemos discutir lo adecuado o no del término usado, pero lo que no cabe duda, es que recoge esta historia increíble. El breve texto de la noticia alude a que la criatura observada parecía “el producto de un cruce entre un oso gigante y un orangután y no se mostró peligroso.” Perturbador.

Representaciones de yaks y otros animales silvestres de Mongolia.
Tapiz en el monasterio de Erdene (Karakorum) Archivo del autor

                Este viaje ha tenido eco en el cine puesto que en el año 1968 se estrenó una película, desconocida para el gran público, titulada “Más allá de las montañas”, dirigida pro Alexander Ramati que trataba la historia de los hermanos Víctor y Marek que ser refugian en Kermine (Uzbekistán). Está claro que es un remedo de la historia real de Juszczyk. En época más reciente los conocidos actores Ed Harris y Colin Farrell, protagonizaron la película “Camino a la libertad” (The Way Back), dirigida por Peter Weir, donde un variopinto grupo de fugitivos atraviesa Siberia, Mongolia y el Himalaya, tras escaparse de un gulag soviético, y llegan a la India en 1942.

 

4.-Candidatos a resolver el misterio

               

                Llegados a estas líneas nos hacemos la eterna pregunta ¿qué se esconde tras el mito del almas? ¿animal u hombre? ¿bestia antropomorfa u homínido primitivo? La pregunta es sencilla mas no la respuesta. Hemos elaborado una pequeña lista de posibles candidatos que más se ajusta a las características y rasgos descritos en los almas en Mongolia. Son los siguientes:

 

a.-) Hombre de Java:

 

                Fue el primer representante del Homo Erectus en ser descubierto. Fue encontrado y descrito en la isla de Java, entonces bajo dominio holandés, por Eugéne Dubois en 1891. Una serie de fósiles dispersos fueron hallados en Trinil en la parte Este de la isla. Dubois, lo bautizó con el nombre científico de Erectus haciendo referencia al bipedismo del espécimen.  Dubois estaba obsesionado con encontrar el célebre “eslabón perdido”, una especie intermedia entre los humanos y los simios. El Homo Erectus fue uno de los homínidos más desarrollados a escala evolutiva y presentaba rasgos impresionantes como una capacidad craneana de unos 940 cm³, intermedia entre los 1.200-1.500 cm³ del hombre moderno y los 600 cm³ del gorila. El hombre de Java poseía la porción del cerebro que controla el lenguaje, y, por tanto lo más probable es que tuviera una capacidad lingüística limitada pero incapaz de desarrollar el habla. El cerebro del hombre de Java es, quizás, su mejor portento en la carrera evolutiva, de mayor tamaño que cualquiera de los simios actuales  y con un mayor número de circunvoluciones lo que le otorgaba  más características humanas que simiescas. En el plano físico el hombre de Java  medía alrededor de 1.80 metros de altura y pesaba cerca de 80 kilogramos. Presentaba una musculatura muy desarrollada y gran vellosidad corporal y, lo más crucial, caminaba en posición erecta. Estamos ante un hombre primitivo, con características arcaicas pero hombre al fin y al cabo. La descripción del almas encaja muy bien en el arquetipo del hombre de Java. Además se desplazaba en pequeños grupos familiares y se refugiaba en las cavernas. El único elemento de distancia que presenta con nuestro misterio es el hábitat. Los primeros restos del hombre de Java fueron encontrados en el Trópico en un clima ecuatorial de densas selvas. Nada parecido a las frías soledades de Mongolia en pleno corazón de Asia. Si el hábitat es un escollo en nuestra investigación nos remetimos a nuestro siguiente candidato. Un homínido asociado al frío y a los rigores glaciares hasta casi imposible desvincularlo de este entorno. Nos referimos al Hombre de Neanderthal.

 

b.-) Hombre de Neanderthal: 

 

                Este cercano pariente nuestro es el que más preguntas ha suscitado y más pasiones ha generado. Los Neanderthales están de plena actualidad puesto cada cierto tiempo aparecen noticias relacionadas con nuevos hallazgos fósiles o nuevas interpretaciones acerca de su comportamiento. Su humanidad distinta a la nuestra sumado a su misteriosa desaparición ha contribuido a mantener vivo el interés por los hombres de Neanderthal. Esta especie de homínido, aceptando los patrones clásicos, se extendió por toda Europa y parte de Asia Central. Apareció hace unos 280.000 años y desapareció de la faz de la Tierra hace unos 28.000 años aunque siempre se ha especulado sobre su supuesta convivencia con los hombres modernos, Homo Sapiens, en tiempos recientes. La peregrina idea de que reductos de hombres de Neanderthal escaparan de la extinción y sobrevivieran en lugares remotos e inaccesibles ha persistido en el tiempo y en todas las épocas. El primer fósil de Neanderthal fue hallado en una gruta en el valle del río Neander (de ahí su nombre), cerca de Düsseldorf (Alemania) en 1856. En su tiempo no se aceptó que perteneciera a una primitiva especie humana y los palentólogos los describían y representaban como seres decadentes, de aspecto brutal, con hombros caídos, rodillas permanentemente flexionadas  y poderosos brazos. Literalmente un “hombre-bestia” cuya imagen ha permanecido grabada en el imaginario popular durante decenios. No ha sido hasta hace unos años cuando los Neanderthales se han “humanizado” y descrito en su justo término. Con una altura media de 1,65 m., el aspecto robusto de su cuerpo era el carácter más arcaico de los Neanderthales. Ellos fueron los primeros seres humanos en enterrar ritualmente a sus muertos, cuidar a sus enfermos y tener manifestaciones artísticas lo que revela una inteligencia desarrollada y , si me permiten abusar del término, un alma sensible.

                Existe un consenso científico que acepta la convivencia de los hombres modernos con los Neanderthales en Europa, Asia Central y Oriento Próximo en una última época hasta su desaparición. Parece que este candidato se aproxima bastante al almas de Mongolia, y salvo algunas inconexiones físicas entre una especie y otra, su hábitos son parecidos y adaptados al mismo tipo de hábitat. Si somos excesivamente escrupulosos nos fijaremos en que la distribución máxima del Neanderthal por Asia, llegaba hasta el actual Uzbekistán, territorio asiático pero aún lejos de Mongolia. La pregunta es qué homínido habitó las planicies mongolas o de dónde vinieron. Nos tenemos que acercar aún más al centro de Asia para descubrir a nuestra escurridiza criatura.

 

c.-) Hombre de Denisova:

 

                Una solución intermedia nos la daría un homínido reciente, puesto que se descubrió en 2010, y que ha revolucionado la historia de la hominización en Asia. Se trata de una especie que se situaría entre los Homo Sapiens y los Neanderthales. Fue encontrado en Siberia y responde al nombre de “Homínido de Denisova”. Se ha sugerido que esta nueva especie vivió entre hace un millón de años y 40.000 años, en áreas en las que también vivían Neanderthales y Homo Sapiens, aunque su origen se encontraría en una migración distinta. En caso de confirmarse como nueva especie de Homo, el nombre oficial podría ser Homo siberiensis, Homo altainsis o más probablemente Homo denisoviensis. Un equipo de científicos del Instituto Max Flanck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania), secuenció ADN mitocondrial extraído de un fragmento de hueso proveniente del dedo de una niña que fue encontrada en las cuevas de Denisova, en los montes Altai de Siberia. El ADN mitocondrial indica que este homínido procede de una migración desde África distinta a la de la entrada de Homo Sapiens en Europa, a la de los ancestros de los Neanderthales y distinta, asimismo, del éxodo temprano de Homo Erectus.

Una vez establecida como especie diferente de Neanderthales y Homo Sapiens, la investigación se dirige hacia establecer la relación con otros fósiles encontrados en Asia, en especial de Homo Erectus encontrados en Java y China.

 

 

CONCLUSIONES

 

                La paleontología aun no ha ofrecido una respuesta determinante a todas las preguntas que encierra este misterio.

                Como hemos comprobado en este viaje cierto es que una geografía caprichosa puede ocultar una criatura misteriosa. El continente que ha salvaguardado el caballo de Przewalski; ¿ podría a su vez alojar en su inmensidades la última tribu de humanos prehistóricos, auténticos supervivientes de un pasado remoto? Quizás tengamos más posibilidades de encontrar al almas en un viejo tapiz que en una recóndita montaña. Con esto queremos decir que la criatura está más presente en la mitología que en la realidad. Según Bernard Heuvelmns, padre de la criptozoología, estos avistamientos de una población salvaje podría basarse en recuerdos míticos ancestrales de los Neanderthales. Tal vez volvamos al principio de este artículo, a una visión sugerente de un ser extraño que no llegamos a asimilar

 

BIBLIOGRAFÍA

 

-El gran libro de la criptozoología. Gustavo Sánchez Romero, David Heylen y José Gregorio González. Edit.EDAF.2008.


SOBRE EL AUTOR


Carlos A.Font Gavira (Los Palacios, Sevilla. España. 1983). Historiador e investigador. Miembro de la Asociación Española de Africanistas (AEA) y Postgrado“Especialista Universitario en Archivística” por la UNED. Colaborador en publicaciones divulgativas de Historia como “La Aventura de la Historia”, “Historia de España y el Mundo” y “Clío”. Amante de los viajes a lugares recónditos como Etiopía, Camboya, Mongolia, Siberia, etc, en busca de historias del pasado humano y natural. Actualmente está preparando su tesis doctoral sobre el refugio de la colonia alemana del Camerún en la Guinea española durante la Primera Guerra Mundial.




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