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jueves, 10 de julio de 2025

Hoy, en Caminando entre Monstruos, los perros-vampiro de Pratdip…con Javier Resines

Hoy, en la Academia de los Nocturnos,  hemos tenido como invitado a Santi García para hablar de casas encantadas y de los sucesos extraños que tiene lugar en algunas de ellas, como el Cortijo Jurado o la Casa de las Siete Chimeneas en Madrid.

También tuvimos sección de Caminando entre monstruos, el espacio que hago para la Academia de los Nocturnos, el programa dirigido por Félix Friaza. Se trata de una sección en la que, cada dos semanas, mostramos el fenómeno de los animales imposibles  de la manera más cercana y participativa posible. Lugares que visitar, películas que ver, libros que leer y mucho más tiene cabida en cada capítulo.

En esta vigésima entrega, última por esta temporada,  nos desplazamos a la localidad tarraconense de Pratdip para conocer la terrible historia de los dips, los perros vampiro que asolaron la región desde el siglo XVI. Recorreremos la ciudad descubriendo los vestigios que aún quedan de su extraña presencia en templos y calles.

Podéis escuchar la sección y el programa completo a continuación:




lunes, 21 de septiembre de 2020

Vampiros en la Biblioteca. Ultima semana para ver la exposición.

Imagen: Tamara Agudo
Si estás en Madrid, te interesa el mundo de los vampiros y, sobre todo, el universo ideado por el escritor Joan Perucho, estás de enhorabuena. Hasta el 27 de septiembre puedes asistir gratuitamente a la exposición Vampiros en la biblioteca que con motivo del centenario del autor se exhibe en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Joan Perucho fue un gran renovador de la literatura de postguerra, introductor en España de H.P. Lovecraft y autor de una novela de vampiros divertidísima, Las historias naturales, ambientada en la primera guerra carlista. Publicada originalmente en catalán en 1960, se ha traducido al inglés, francés, alemán, italiano, portugués, griego, neerlandés, danés, turco y chino. La primera edición en castellano se publicó en 1968 y desde entonces no ha dejado de reeditarse.

Las historias naturales está basada en una trama histórica que Perucho manipula con ironía. En 1235 el rey Jaime I se casó con la princesa Violante de Hungría. Un caballero de la embajada del rey de Aragón, Onofre de Dip, fue vampirizado en los Cárpatos. En 1830 regresa a Cataluña para reclamar sus derechos feudales y para sumarse a las huestes del general Cabrera, adalid de la causa carlista.

Los escenarios de la primera guerra carlista coinciden con los de la Batalla del Ebro durante la Guerra Civil. Perucho llama a la reconciliación, siguiendo la idea del poema de Paul Éluard “Enterrar y callar”, inspirado en un grabado de Goya. Un joven científico, Antonio de Montpalau, se enfrenta al misterio, persigue al vampiro de Barcelona a Morella y de allí hasta la frontera francesa, abandona el racionalismo por el romanticismo y descubre el amor.

Cómic expuesto  basado en la obra de Perucho.
Imagen: Tamara Agudo


Perucho fue además poeta, crítico de arte, gastrónomo, bibliófilo, viajero, amigo de artistas como Joan Miró o Antoni Tàpies. En los años cincuenta fue una figura destacada del diálogo entre las culturas peninsulares, a través de la amistad con Vicente Aleixandre y de la colaboración con la revista Ínsula.

A destacar el protagonista/vampiro, Onofre de Dip que toma el nombre de uno de los seres más sanguinarios y fantásticos que han pasado por las páginas de Criptozoología en España, los dips , una especie de perros vampiros de color negro que asolaron buena parte de Cataluña durante la Edad Media y que han dejado su impronta en la localidad tarraconense de Pratdip.

Dips representados en el retablo renacentista de Santa Marina (1602),

en la iglesia de la Natividad de Santa María de Pratdip

La exposición de la Biblioteca, aunque pequeña en cuanto a piezas y extensión, es interesante para conocer mejor el género literario de terror en nuestro país y la figura de Perucho en particular, injustamente olvidada por el gran público. Hasta el 27 de septiembre, el próximo domingo, tienes tiempo de visitarla.


sábado, 9 de octubre de 2010

Toponimia ( I ): Pratdip, el pueblo de los perros vampiro

Hoy iniciamos una nueva sección dentro de nuestro blog. En ella queremos descubrir aquellos rincones de nuestro país que tienen nombres relacionados con la Criptozoología, intentando descifrar el origen de dicha denominación.


Comenzamos acercándonos a la localidad tarraconense de Pratdip, un pequeño municipio catalán de la comarca del Baix Camp que cuenta con cerca de mil habitantes. Se trata de una población que ya aparece citada en documentos de mediados del siglo XII, cuyo nombre está formado por las expresiones prat ( prado, en catalán ) y dip (animal feroz, lobo o chacal, en árabe). Tal vez nos encontremos ante una de las primeras manifestaciones de lo que –mucho tiempo después - se convertirá en el archiconocido chupacabras.

Según la leyenda, que se remonta al siglo XVI como mínimo, los bosques y tierras de los alrededores del pueblo eran habitados por esta especie de perro vampiro que chupaba la sangre del ganado, sin comer nunca su carne. Se trataba de un ser malvado y peludo, un emisario del demonio, que era cojo de una pierna. Tenía hábitos nocturnos y entre sus víctimas incluso se dice que había borrachos procedentes de las tabernas del pueblo que juraban haber visto unos ojos diabólicos entre las sombras nocturnas. Se piensa que esta leyenda sólo tenía como objetivo asustar a los alcohólicos del lugar y evitar así que se dedicaran a vagar de noche provocando altercados. En cualquier caso, el fenómeno se prolongó hasta bien entrado el siglo XIX.

Pratdip conserva vestigios de su pasada relación con este chupacabras medieval. Así,en la ermita de Santa Marina, distante cuatro kilómetros del pueblo, existía un altar en el que la patrona era sostenida por los lomos de cuatro dips que aparecían sosegados a sus pies, en un claro síntoma de sometimiento. La capilla fue destruida en 1936 y del altar sólo se conservan algunas viejas fotografías que dan fe de su pasada existencia. Actualmente, aún podemos encontrar vecinos que recuerdan haber visto estos seres en el santuario, ancianos que hablan a media voz de estos vampiros y que cuelgan ristras de ajos en las ventanas de sus casas, como si estuviéramos en la Transilvania del conde Drácula y no en la Cataluña actual.

También el escudo de la ciudad nos muestra- desde 1700- a uno de estos siniestro perros sobre las cuatro barras catalanas, con la singularidad de poseer una pata más corta que el resto, como recuerda la leyenda.

Por último –sin olvidar la moderna escultura de un dip que preside la entrada de la localidad- nos encontramos , en la plaza de la Iglesia, con la iglesia de la Natividad de Santa María. Se trata de una construcción cuyo interior conserva el retablo barroco de Santa Marina , fechado en 1602, y en el que también se hallan representados dos dips de color oscuro.

Retablo de Santa Marina

Al encontrase tan enraizado en el acervo popular, el dip sirvió incluso de inspiración al escritor Joan Perucho para su novela Les històries naturals (Las historias naturales, 1960), en la que relata la vida de Onofre de Dip, un vampiro con la capacidad de transformarse en diversos animales. La parte central de la obra transcurre en Pratdip ( Tremilvenia en la novela ) a inicios del siglo XIX, en plena Primera Guerra Carlista, y el dip en realidad es un embajador de Jaime I el Conquistador que 700 años antes había viajado a los Cárpatos en misión diplomática y allí había sido atacado por una noble vampira.

¿ Pueden ser los dips la manifestación temprana de los modernos chupacabras ? Sin duda, podemos establecer similitudes entre ambos, tanto en su forma de atacar ( sólo chupan la sangre, sin comer ninguna parte del animal ) como en su morfología (parecidos a un perro , de color generalmente negro, como han sido descritos algunos chupacabras ) como en la ausencia de evidencias de sus tropelías, en forma de huellas, heces o pelos, por citar algunos ejemplos.

Tal vez, no nos enfrentemos a un fenómeno tan reciente como suponemos…