jueves, 14 de enero de 2016

Aves gigantes en Tarragona, por Daniel Ransanz

Era una soleada tarde de Abril de 2014. Mi familia y yo nos dirigíamos a Reus por la autovía A7, exactamente a la altura de la intersección Constantí/puerto Tarragona, antes del parque comercial “Les Gavarres”, cuando mi mujer llamó mi atención sobre una pareja de aves que planeaban en el horizonte: “Mira que aves tan hermosas”.

Dibujo de las aves surcando Torreforta, Tarragona.

La primera mirada me advirtió el generoso tamaño de ambas, una bastante más grande que la otra. A medida que siguieron planeando, calculo que a la altura del espacio aéreo de Bonavista, apreciamos atónitos cómo sus alas eran membranosas y el tamaño de las aves muy grande, mucho más de lo normal. Su plumaje, tupido, gris oscuro y tenían un collarín emplumado, como los buitres, en la base del cuello, que estaba curvado en forma de S. El grosor del cuerpo era de admirar y contrastaba con esas alas membranosas desprovistas de plumas, como los murciélagos, pero de varios metros de largo.

Retrato –aproximación- del ave más grande (la proporción de alas respecto al cuerpo no es correcta).

El tráfico era muy denso, la carretera en ese momento se encontraba en obras y carecía de arcén donde detener el vehículo para observar. La visión de ambas aves duró varios minutos.

Edificio de Torreforta. Sobre este bloque pasó el ave que volaba más bajo, permitiendo comparar su anchura a la del edificio

Los animales volaban rumbo oeste-este. Se aproximaban de frente a nosotros, la visión era tan nítida y precisa como espectacular. Nuestra sorpresa creció al llegar el ave de mayor tamaño a sobrevolar la vertical del edificio en Torreforta, con lo cual pudimos notar que su envergadura era superior al bloque, lo que nos causó un fuerte impacto tanto a mí, como a mi mujer e hija mayor; los más pequeños venían distraídos jugando y no se percataron hasta que me exalté por la visión.

Dibujo (un tanto grosero) de las dos aves sobrevolando un edificio en la barriada de Torreforta.

Debo subrayar que conozco bien lo que se mueve por nuestro cielo, esos animales carecen de explicación ornitológica, pero existen. Posteriormente hemos constatado que, efectivamente, lejos de ser un episodio aislado, la visión de estas criaturas se ha producido en numerosas ocasiones por todo el mundo, pero con especial repercusión en el litoral mediterráneo de Cataluña y Valencia, durante los últimos 25 años. Recuerdo el natural escepticismo de Harry M. cuando el caso fue comentado por el experto Javier Resines, en el programa radiofónico “Otros Mundos”, dirigido por Javier Belmar.



Aquellos animales casi vuelan sobre nosotros. Subí a toda prisa al parque de Les Gavarres para detener el coche. Cuando estacioné no volvimos a verlas. La visión nos impactó sobremanera. Mi hija vino conmigo, días después, a medir la base del edificio. Nos sorprendimos aún más de lo que vimos aquella tarde, a plena luz del día, pues el ancho del bloque superaba los diez metros y el ave, que pasó próximo a él, superaba con su envergadura el edificio, es decir: aquella criatura pasaba los diez metros de ancho. 

Dibujo de la niña, con nueve años, sobre el avistamiento que tuvo en Torreforta


N. de la R.: Todos los dibujos, excepto el último, han sido realizados por Daniel Ransanz, el testigo principal de los hechos, al que queremos agradecer que haya elegido nuestro medio para publicar su artículo.