martes, 21 de mayo de 2013

Museo da Naturaleza de Ferrol


El calamar, en 2001
El Museo da Naturaleza de Ferrol, perteneciente a la Sociedade Galega de Historia Natural, exhibe desde hace algún tiempo un calamar gigante de 8.30 metros de longitud y 90 kilos de peso que apareció en la ría de Foz en 2001. El ejemplar, una hembra de architeuthis dux de unos seis meses de vida, fue capturado en San Cosme de Barreiros, en la costa de Lugo.

La necropsia fue dirigida por el biólogo Ángel Guerra, del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo (CSIC), que señalaba entonces la dificultad de conocer cómo se aparea esta especie o casi cualquier otro aspecto de su vida.


El dux estuvo congelado durante un mes en la estación de biología marina de A Graña, que aún no había comenzado a funcionar a pleno rendimiento. Se conservó en alcohol de 70 grados, tras habérsele aplicado un líquido conservante. A finales de 2011 se renovó el alcohol –unos 300 litros– cuando el ejemplar fue trasladado de la antigua sede al nuevo edificio del museo, en la conocida como Casa del Coronel.

El traslado ocupó varias horas y hubo que improvisar una operación manual hasta la sala de exposiciones,
El calamar, en la actualidad
por un fallo de la grúa que iba a izarlo desde el exterior, provocado por el gran peso del ejemplar.

Desde entonces, este calamar gigante se encuentra perfectamente ubicado en la sala de exposiciones, con paneles explicativos acerca de su morfología y su hábitat. Una buena oportunidad –tanto para los ferrolanos como para los visitantes de la ciudad- de poder contemplar uno de los seres más enigmáticos que pueblan nuestros mares, junto a una impresionante colección de otras especies animales. Un dato a tener en cuenta: el museo sólo abre sus puertas de lunes a viernes…


viernes, 17 de mayo de 2013

Pescan un pez desconocido en Llanes

El ejemplar capturado



El pasado día 3 de mayo, Borja Matas Pérez –de 19 años de edad y natural del lugar de  Balmori- pescó junto a dos amigos un extraño pez en la playa de Cue, perteneciente al concejo asturiano de Llanes.




El elevado peso del animal hizo que tuvieran que arrastrarlo hasta la orilla para sacarlo del agua antes de devolverlo al mar. Antes de hacerlo, tomaron la imagen que acompaña a este artículo.

Al parecer, el Cepesma  se encuentra investigando a qué especie puede pertenecer este ejemplar. Si alguno de nuestros lectores se anima a  aventurar una hipótesis, puede escribir un comentario a esta entrada o enviar un email con su opinión a criptospain@yahoo.es .

Fuente: www.asturiassalada.com


martes, 14 de mayo de 2013

Antonio Ribera y el celacanto, 1976.


Ya hemos recordado, en anteriores ocasiones, la figura y la obra de Antonio Ribera y su relación con el mundo de la criptozoología. Libros, programas de radio y televisión y artículos sobre este asunto –como el que hoy traemos a nuestro blog- le convierten en un pionero en lo que a la investigación sobre animales desconocidos se refiere.

En esta ocasión, vamos a realizar un recuerdo por partida doble pues el artículo al que hoy hacemos mención fue publicado en la añorada y desaparecida revista Karma-7, concretamente en su número 45, que apareció en los kioscos en agosto del año 1976.


El investigador, en la sección La página de Antonio Ribera, escribe el artículo titulado Un monstruo moderno: el celacanto, que –extraído de su obra Los monstruos marinos (ver reseña )- nos ofrece una visión histórica acerca de este sorprendente pez considerado extinto.

Portada del nº 45 de
Karma-7

Así, recoge el caso de la primera captura moderna del animal, ocurrida en 1938 en aguas sudafricanas, y el de los siguientes ejemplares hallados en los años 40 y 50 del pasado siglo. 

Como dato curioso, Ribera señala que los investigadores se afanaban en 1976 por conseguir capturar un ejemplar juvenil para obtener más información sobre este desconocido animal, logro que tuvo lugar pocos años después de ser publicado este artículo.

viernes, 10 de mayo de 2013

En Portugal (I): La serpiente marina de Oporto, 1848


En los cerca de tres años de existencia de Criptozoología en España  hemos recorrido buena parte de  la fauna desconocida de nuestro país, de la que corretea, nada o vuela dentro de nuestras fronteras. Unas fronteras diseñadas por el hombre, no lo olvidemos, en función de intereses políticos, culturales o por la  simple y llana presencia de accidentes geográficos.

Salvo en éste último caso, las especies animales (fantásticas o menos) no entienden de límites entre estados. Naturalmente, campan a sus anchas a ambos lados de fronteras ajenas a sus vidas. Ya lo hemos visto en el caso del supuesto hombre salvaje de los Pirineos, cuya misteriosa existencia se extiende a lo largo de esta cadena montañosa sin importarle la bandera que ondee en cada valle o bosque que supuestamente habita
.
En verdad, si tuviéramos que hablar de unidad geográfica en nuestra fauna local deberíamos, para ser exactos, determinar como hábitat -más o menos homogéneo- nuestra Península Ibérica y los mares que le rodean. La totalidad de la península, Portugal incluido, claro está.

El estudio, el muestreo, la recolección de casos no estaría completa sin asomarnos al patio de nuestro vecino del Atlántico. Pero, ¿existen críptidos en Portugal? Por supuesto que los hay, y de ellos vamos a tratar en el blog.

Hoy presentamos la primera entrega de Criptozoología en Portugal, dedicada a un espectacular caso conocido como la Serpiente marina de Oporto

Recreación del encuentro entre la gran serpiente y el HMS Plumper

El animal fue divisado por varios miembros de la tripulación del buque de guerra británico HMS Plumper, barco que perteneció a la flota del Canal al mando del almirante Sir Charles Napier, y que en enero de 1849 fue enviado a América del Norte, concretamente hacia el área de las Indias Occidentales.

Precisamente durante el inicio de su viaje hacia tierras americanas, tuvo lugar un suceso que fue recogido por el  Illustrated London News del 14 de abril 1849 de esta manera:

"En la mañana del 31 de diciembre de 1848, en latitud 41 ° 13'N. y longitud 12 ° 31'W., estando casi al oeste de Oporto, vi una criatura de color negro provista de una fuerte cabeza, moviéndose lentamente, pienso que a unos dos nudos ... su espalda estaba a unos seis metros o más por encima del agua y su cabeza tan cerca que pude juzgar que medía de seis a ocho metros ... Tenía algo en la espalda parecido a una melena, pero antes de que pudiera examinarlo más de cerca, se fue alejando a popa.”

La serpiente marina y el Daedalus
Uno de los oficiales a bordo del HMS Plumper -el firmante de este relato- pudo realizar un boceto del animal, dibujo que fue publicado en el semanario londinense y que reproducimos junto a estas líneas.

¿Qué vieron en realidad los tripulantes del buque británico? ¿Fue una de las muchas serpientes descomunales que describían por aquellos años los capitanes de los barcos que surcaban el océano Atlántico? Recordemos –por ejemplo - el famoso caso del avistamiento realizado de otro ejemplar similar desde el buque Daedalus tan sólo unos pocos meses antes, cerca del cabo de Buena Esperanza, y cuyo dibujo también fue publicado en el mismo medio informativo.

¿Serpientes marinas gigantes frente a las costas de Portugal? ¿Y por qué no…?


martes, 7 de mayo de 2013

Nueva especie de insecto


Un equipo dirigido por el doctor en Ciencias biológicas Pablo Bahillo, ha descubierto una nueva especie de coleóptero, bautizada con el nombre de Cebrio yolandae.

El nuevo insecto mide en torno a los 17,5 milímetros. Presenta zonas peludas, tiene la cabeza de color pardo oscuro, casi negra, y el resto del cuerpo castaño claro, con partes más oscuras. Cebrio yolandae vive en Navarra, Huesca y Zaragoza.

El trabajo se ha publicado en la revista científica Heteropterus, de la Asociación Guipuzcoana de Entomología.

viernes, 3 de mayo de 2013

Cómic y criptozoología (II): Capitán Trueno


Si la primera entrega de esta serie sobre el cómic español y su relación con la criptozoología hacía mención a uno de los títulos más carismáticos de los tebeos españoles – Roberto Alcázar y Pedrín- hoy nos centramos en otro legendario serial en el que el protagonista se bate  contra todo tipo de monstruos en sus insólitas aventuras.




Hablamos del Capitán Trueno, un caballero medieval de finales del siglo XII que –junto a sus amigos Crispín y Goliath – recorre el mundo luchando a favor de los más desfavorecidos.

La serie, iniciada en 1956, continúa siendo publicada en la actualidad. Su más reciente álbum, titulado El último combate,  data del año 2010.


Las extraordinarias aventuras que viven Capitán Trueno y sus amigos les hacen luchar, en ocasiones, contra extraños animales como cangrejos gigantes, dragones, krakens o aves de descomunal tamaño.




Para conocer un poco mejor a nuestro protagonista de hoy, os dejamos el enlace a la página de la Asociación de Amigos del Capitán Trueno  y a la entrada de Wikipedia sobre este carismático héroe del tebeo.


lunes, 29 de abril de 2013

La matanza de Taco, 1979


Un día como hoy, 29 de abril del año 1979, tenía lugar uno de los sucesos relacionados con el misterio más extraños que han ocurrido en nuestro país. Mientras el fenómeno del chupacabras se extendía poco a poco por Latinoamérica, en España una serie de sucesos similares se desarrollaba de forma paralela y ajena a cuanto sucedía con su hermano americano.

Recordemos que desde los casos del bautizado en Puerto Rico como el Vampiro de Moca -en 1975- hasta el resurgir del asunto en 1994, el continente americano se había mantenido casi en calma en cuanto a ataques protagonizados por este singular chupasangre. Es como si nuestro protagonista hubiera decidido probar fortuna en otras tierras y saltar el charco para aterrizar en...  ¡las islas Canarias!


Sin temor a equivocarnos, en 1979 se produjo una oleada de extraños y violentos ataques que tuvieron como epicentro la isla de Tenerife. Sólo cuatro años después de los sucesos ocurridos en Moca y mucho antes de su difusión por parte de la prensa internacional, el chupacabras hizo acto de presencia en suelo canario.

El 29 de abril de 1979, un empleado de seguridad de una fábrica de materiales de construcción situada en Taco, Tenerife, se encuentra que –hacia las 11 de la mañana- uno de sus perros de raza pastor alemán está muerto. El animal aparece junto a un viejo coche abandonado, a más de 20 metros de donde suele estar atado y sin su collar, que parece haberle sido arrancado del cuello.

Al examinar el cadáver advierten que tiene dos orificios circulares y cauterizados en un costado por donde le han extraído el corazón y el hígado y, aparentemente, toda la sangre. El perro no presenta signo alguno de lucha o de haber sido envenenado. Los obreros no encuentran tampoco ninguna pista que pueda ofrecer alguna explicación a lo sucedido. Ni huellas, ni sangre alrededor,… nada. Y eso que, como decimos, el perro parecía estar completamente exangüe. Un atacante muy limpio… y muy extraño.

Vista de Taco
Pero lejos de poder dar carpetazo al asunto,  tan sólo cuatro días más tarde el vigilante de la empresa vuelve a encontrarse ante unos hechos casi idénticos. Otro de sus perros estaba muerto. Esta vez, el can yacía a unos treinta metros de su caseta y presentaba dos orificios perfectamente redondos en los costados, de unos tres centímetros de diámetro. A través de ellos podía evidenciarse que le habían extirpado algunos órganos internos, además de toda la sangre de su cuerpo. En esta ocasión tampoco se encontró el collar. Ambos fueron encontrados días después por agentes de policía en una zona cercana a los hechos. Aún presentaban restos de pelos de sus víctimas.

Para hacer que el caso sea aún más digno de CSI si cabe, según se desprende de las investigaciones realizadas en su momento, los dos perros atacados aparecieron empapados en agua, aunque el suelo a su alrededor estaba completamente seco. Curiosamente, aquellas noches tampoco  había llovido en la zona.
El periódico El Día publicó las declaraciones de distintos testigos. En ellas afirmaban que no se escucharon ladridos durante los ataques y que parecía como si los perros hubieran sido adormecidos con algún producto narcótico para que el autor de los hechos pudiera obrar con la más absoluta impunidad. 

Recordemos, en este punto, algunos casos americanos en los que los testimonios se refieren a la posibilidad de que el chupacabras utilice algún gas paralizante para someter a sus víctimas o que, incluso, tenga poderes telepáticos con los que tomar el control de la situación. Aunque nos parezcan hipótesis cogidas por los pelos dejémoslas, al menos, aparcadas en el lado de las posibilidades imposibles por si acaso hay que echar mano de ellas más adelante.

La oleada de sucesos inexplicables de 1979 no ha hecho más que comenzar. A mediados del mes de mayo, la Policía Local de La Laguna recibía una nueva denuncia sobre otro extraño ataque. En Guamasa, localidad situada a tan sólo 14 kilómetros al sureste de Taco, un cerdo había sido encontrado muerto con terribles mutilaciones. Sin vísceras, sin hocico, sin ojos y sin gota de sangre en su cuerpo. Al igual que sucedía con los perros de Taco, en este ataque tampoco existían rastros de sangre en el lugar de la agresión.

Pocos días después, el 18 de mayo, Muñoz Yéveres, jefe del Gabinete de Prensa de la Policía Local, ofrece una rueda de prensa en la que lanza la explicación oficial que las autoridades suelen comunicar en estas circunstancias, con la intención de tranquilizar a la ciudadanía. Unos vecinos que –por cierto- empezaban a sentir cierta preocupación por tan inusuales hechos. La hipótesis esgrimida por el portavoz, y con la que se pretendió cerrar todas las especulaciones sobre la muerte del cerdo, fue que el autor de los hechos tenía que haber sido necesariamente un hurón o una rata gigante, no lo tenían demasiado claro. La muerte de los perros, por su parte, se trató como un acto de venganza cometido por algún lugareño con problemas con los dueños de la fábrica. Cosas de vecinos, vaya…

Evidentemente, estas explicaciones no dejaron satisfecho a nadie. Incluso la alarma aumentó un grado más con las intranquilizadoras declaraciones de Antonio Sierra, delegado provincial de Salud, al afirmar que “realmente nos ha llegado a preocupar porque no tiene carácter espontáneo, sino que es un claro sacrificio de perros. No presenta aspectos sanitarios, sino fetichistas.” Mientras, los testimonios de ataques y avistamientos en toda la isla se multiplicaron. Todos los implicados en esta oscura historia, agentes del orden, dueños de los animales y curiosos en general aportaron las explicaciones más ortodoxas para estos casos: sectas satánicas, perros asilvestrados, el típico felino escapado de un zoológico, bromistas con pocos escrúpulos,… Todos creían estar en posesión de la verdad.

Pero la idea de que un raro animal estaba haciendo de las suyas en la isla cobró nuevo impulso tras ser avistado un “extraño bicho” (así se le adjetivó)  por los escolares de un colegio de Taco. Las descripciones aportadas por los niños fueron un tanto confusas y el único dato que se pudo extraer de todo este asunto fue que el ser en cuestión estaba recubierto de pelo oscuro. Lo que también resultó poco claro fue el hallazgo del cuerpo de un joven que había sido encontrado – al parecer – con  heridas similares a las que acabaron con la vida de  los animales. Nada se pudo confirmar sobre este aspecto pues el hermetismo policial hizo imposible avanzar en las indagaciones y la imaginación popular tal vez quiso ver algo siniestro donde sólo existía una muerte accidental sin mayor extrañeza.

Para terminar de rizar el rizo, la policía admitió la presencia de luces en el cielo de  la zona durante las noches en que se produjeron las matanzas, lo que levantó todo tipo de especulaciones y una expectación inusual entre los seguidores del fenómeno ovni. Ya teníamos una nueva vía de investigación y otra hipótesis que echar al saco de las posibilidades: los chupacabras eran tripulantes de naves extraterrestres o –como algunos apuntaban – más bien mascotas de los marcianos, robots biológicos a su servicio.

El perro Benito
El asunto alcanzó cotas insospechadas de excitación al producirse un nuevo caso que –además- coincidía con la observación de un objeto volante no identificado sobre Taco, referida por varios testigos independientes entre sí. En esta oportunidad la víctima es otro perro, lo que no deja de ser curioso pues - en buena parte de los casos más singulares protagonizados por  la versión canaria del chupacabras - los canes se convierten en su centro de atención. Esta característica no se produce en otras latitudes, donde los animales de granja son su objetivo casi exclusivo, no siendo tan habituales los ataques a los perros guardianes que suelen aparecer simplemente adormecidos o asustados.

Lo que hace que este nuevo caso con perro sea singular es que el animal no perdió la vida, convirtiéndose en uno de los pocos supervivientes a nivel mundial que pueden contar (si pudiera hablar, claro está) haber escapado del ataque de uno de estos seres. Benito, como así se llamaba la víctima, apareció prácticamente desangrado y con tres marcas en su costado. Se apreciaba que, a través de una de estos agujeros, habían empezado a extraer las vísceras del animal, pero algo o alguien impidió que lograran terminar su propósito. ¿Tal vez la presencia de algún humano hizo huir a la bestia? Nunca lo sabremos.

Los ataques continuaron llenando páginas de diarios y tertulias de café durante los siguientes meses, encontrándose varios animales muertos que tenían como rasgo característico la extracción de órganos
internos y la ausencia de sangre en sus cuerpos.Así sucedió en el mes de octubre, también en Taco, cuando ocho cabras aparecieron muertas en similares circunstancias. La necropsia de los animales, realizada por el Laboratorio Regional Agrario, indicaba en su informe que –en la agresión- se utilizó instrumental técnico sofisticado…

La cifra final de víctimas de este (o estos) chupacabras tinerfeños fue –finalmente - de dos perros, un cerdo, una docena de conejos, algunos patos, varios gatos y más de  quince cabras. Y un herido, Benito.
Evidentemente, algunas muertes explicables se sumaron también a esta larga lista de damnificados, aumentando la leyenda de la bestia de Taco para regocijo de los investigadores del tema y temor indisimulado de los vecinos de este barrio y alrededores. El archipiélago canario -como en tantas otras ocasiones – no deja de fascinarnos con sus historias envueltas en misterio.