viernes, 18 de mayo de 2012

Los simios de El Carrizal

El Carrizal
En 2003, una vecina del municipio grancanario de El Carrizal, de nombre Joana,  fue testigo de un hecho inusual. Durante varias noches, la mujer escuchaba un peculiar pitido que le impedía dormir. Un sonido similar al que emite un ordenador, según sus palabras.
El Carrizal es un pueblo perteneciente al municipio de ingenio, situado al sureste de la isla. La historia, recogida por los investigadores Carlos Gutiérrez y Ana Canals, adquiere un nuevo cariz una noche en la que Joana, hacia las dos de la madrugada, se asoma a una ventana de su casa que da frente a una plaza arbolada.
Inmediatamente, reparó en la presencia de tres o cuatro extraños seres que estaban “como suspendidos entre las ramas”. “Tenían aproximadamente el tamaño de un niño de ocho años y aunque parecían humanos no lo eran; su aspecto era más bien de tipo animal, como de simio”, explicó.
Estos simios tenían brazos y piernas, la piel de color pálido y se movían y gesticulaban como si se comunicaran entre sí, pero -curiosamente-  carecían de rostro. La testigo pudo observar a estos extraños personajes durante tres noches seguidas y, también, varias semanas después.
Como bien afirman los investigadores del caso, este asunto parece trascender el ámbito puramente criptozoológico y adentrarse en el terreno de lo paranormal por diversas circunstancias que se dieron durante las repetidas visiones de estos seres. Así, según explicó la mujer, la zona donde se encontraban los simios estaba “como más iluminada que el resto, con una luz muy blanca”, algo poco natural, desde luego.
Vista del aeropuerto desde el municipio
También llamó la atención de la testigo que el lugar permanecía completamente en silencio durante los encuentros con estos seres; un lugar cercano al aeropuerto de Gran Canaria y que soporta un intenso tráfico aéreo, para más señas. Curiosamente, la zona recobraba su normalidad cuando Joana volvía a su cama.
Pero lo más extraño de toda la experiencia es la existencia de importantes lapsos de tiempo perdido. Aunque para la mujer sólo habían transcurrido pocos minutos asomada a la ventana, en realidad eran varias horas las que pasaban desde que se levantaba de su cama hasta que volvía a ella, como pudo comprobar más tarde.
¿Tiempo perdido? ¿Cómo en los casos de abducciones ovni? Ciertamente, este suceso parece rebasar los límites de los animales extraños para relacionarse con hechos casi más cercanos a la ufología u otros estudios afines. También, desde aquí, nos preguntamos por qué no existen fotografías de los seres, sobre todo teniendo en cuenta que fueron observados durante diversas noches en algo que parecía un encuentro cotidiano. De cualquier modo, ahí dejamos el testimonio de la inquietante experiencia que tuvo la mujer para que cada cual saque sus propias conclusiones…

1 comentario:

cuevas ruiz dijo...

Mi conclusion es:

Probablemente serian unos givones, unos monos monos que pueden ser de color negro o blanco, como los de las ramas, pero aunque sean blancos, ambos siguen teniendo la cara negra, lo cual explica porque no tienen rostro, ademas, son los unicos simios capazes de ir de rama en rama utilizando solo los brazos, cosa que joana dijo que estaban suspendidos, aparte de que hacen raros sonidos.

Por lo demas, el caso de el tiempo ni idea.

saludos