viernes, 25 de mayo de 2012

El monstruo acuático de Ecija, 1955

De vez en cuando, la investigación en las hemerotecas nos ofrece alguna grata sorpresa en forma de noticia. Entre las olvidadas páginas de los diarios, en ocasiones encontramos historias realmente curiosas que el tiempo -como suele ser habitual - ha hecho caer en el olvido. Hoy rescatamos en nuestro blog una de estas extraordinarias noticias, ocurrida -en esta ocasion- en la localidad sevillana de Ecija. El diario ABC del día 25 de noviembre del año 1955 se hacía eco de lo siguiente:

"En el recodo que el río Genil hace cerca de la ciudad, próximo a una fábrica de harinas de esta localidad, y cercano a la ribera de huertas de los llanos del valle, ha sido visto por los vecinos de dichos lugares, entre ellos Manuel Vargas Baena, Concepción Montenegro Alvarez y un sobrino de ésta llamado Adolfo Avalos Montenegro, un animal extraño, de tamaño y forma de un perro lobo, aunque con el cuerpo más alargado, lomo rubio oscuro y pecho blanco, cabeza fina, terminada en un hocico puntiagudo, saliendo de su frente dos cuernos oscuros, de unos veinte centímetros, y con rabo largo y poblado, que está causando el pánico de los horticultores.

Se han hecho algunos disparos sobre él, pero no ha podido ser capturado, pues inmediatamante se sumerge en el agua y allí permanece hasta que pasa el peligro, momento que él averigua, con un gran instinto. El animal es totalmente desconocido por estos parajes. Se supone que pertenece a la raza Manatí".

La noticia no dio para mucho más. Tan sólo mereció un par de menciones editoriales en días posteriores por parte de las redacciones sevillana y madrileña del rotativo, que insistían en la posibilidad de que se tratara de un manatí (excesivamente alejado de su hábitat, desde luego) o, como opinaron algunos técnicos consultados, de una nutria o una foca de gran tamaño. Al parecer, en los inviernos más fríos no es infrecuente ver focas en Isla Cristina o en Cartaya, aunque nunca han sido reportadas tan al interior. Como de costumbre, hubo teorías para todos los gustos pero, del extraño animal, ni rastro.

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