viernes, 24 de abril de 2026

Leones devoradores de hombres... ¡en India! , Carlos A. Font Gavira

 

            Las historias de fieras devoradoras de hombres suscitan una mezcla de emociones en el ser humano. Por una parte, un terror atávico a ser depredado seguramente entronca con nuestros pasados recuerdos como homínidos prehistóricos, y, por otra parte, una irrefrenable curiosidad. Entre los grandes félidos, son los leones y tigres, los antropófagos por antonomasia (aunque también se dan casos entre los leopardos), cuyo campo de acción son África y la India, respectivamente. Sin embargo, hay una historia oculta que combina, de una manera peregrina, los hábitos antropófagos de algunos leones, pero no en su campo natural en el continente africano sino en el subcontinente indio. Esta es la historia de los leones asiáticos que, en circunstancias muy concretas, decidieron como sus homólogos africanos depredar sobre el ser humano.

1.- India: el reino de los dos máximos depredadores.

           

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La India dispone de una biodiversidad, realmente, envidiable. Situada en un cruce de caminos entre la región Paleártica (hemisferio norte) y la zona Indomalaya, su fauna engloba prácticamente todos los órdenes y especies. Los felinos se encuentran encima de la cadena alimenticia y son los exponentes máximos del supremo depredador. 

El león (Phantera leo) domina las planicies y sabanas abiertas de África. Símbolo perenne de la fuerza y el poder ha sido el símbolo predilecto en Occidente de reyes y nobles. El tigre (Phantera tigris), el fantasma de la espesura pasea su pelaje rayado por las selvas y junglas de Asia. Ambos felinos tienen un porte, tamaño y fuerza similar. Cada uno es el rey supremo en su hábitat, pero ¿dos reyes caben en el mismo reino?

            Pareciera que tigres y leones nunca se encontraron, de manera natural, en el mismo ecosistema, pero esa premisa es del todo falso. Antes de la caza exterminadora del hombre occidental en el siglo XIX, la India era el único espacio del mundo donde leones y tigres coexistieron de manera natural durante siglos. Hay un debate abierto sobre cuándo fue la llegada al subcontinente indio, respectivamente, de ambas especies felinas. El naturalista M.A. Rashid postulaba que la llegada del león a la India debió ser antes del 6.000 a.C., procedente de los pasos del Noroeste, a través de Persia y Afganistán. Es un misterio puesto que los registros históricos y culturales arrojan más sombras que luz a esta cuestión. 

La civilización del Indo, más antigua que la de Mesopotamia y Egipto en muchos aspectos, desarrolló una cultura urbana muy desarrollada. Los habitantes del Indo, aparte de legar un elaborado alcantarillado y urbanismo impecable, dejaron una serie de sellos de esteatita donde estaban labrados figuras animales de su entorno. El ecosistema del valle del Indo no era el mismo que luce actualmente. En la Antigüedad el Valle del Indo estaba poblado por una espesura sempervirente que hoy ha desaparecido. En base a los animales representados en estos sellos (rinocerontes, elefantes, búfalos,) deducimos que el ecosistema estaba trufado de abundantes cursos de agua y marismas ribereñas para albergar a esta fauna. El tigre aparece representado en la civilización del Valle del Indo mas no el león. Por tanto, el león no estaba presente en el subcontinente indio durante la Antigüedad o eso se creía hasta, hace poco, del descubrimiento de la civilización de Mehargarh (7.000-5.000 a.C.), cerca del paso de Bolan en el actual Pakistán. Esta cultura del Neolítico si ha dejado una serie de objetos artesanales en los cuales el león aparece representado profusamente.

            El tigre tuvo unos orígenes totalmente distintos. Situado su formación como especie en el Pleistoceno (2-3 millones de años) en la gélida Siberia. Desde los bosques fríos de coníferas de Siberia los tigres fueron bajando hacia el Sur de Asia en una migración que se ramificó en dos vías. Una de ellas tornó al Oeste, hacia el Asia Central, asentándose los primitivos tigres en las riberas de los grandes ríos como el Amu Daria y los mares Caspio y Aral. De ahí derivó el tigre del Caspio (Phantera tigris virgata) mientras que otra rama de tigres colonizó el Sur y Sureste de Asia, llegando a la India, y de ahí a Indochina y las islas de la Sonda (Sumatra, Java y Bali). Por tanto, ¿cuando se encontraron leones y tigres en la India? ¿Llegaron a coexistir en el mismo hábitat?

           

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El león asiático (Phantera leo persica) llegó a alcanzar una amplia distribución que abarcaba el Asia Menor, todo Medio Oriente y gran parte del subcontinente indio. Fue tal su extensión y adaptabilidad que el león llegó a alcanzar incluso Grecia y los Balcanes. El historiador griego Heródoto nos dejó escrito que, durante el paso del ejército persa de Jerjes por Macedonia, varios leones, por la noche, atacaron los camellos cargados de vituallas. Además, el león aparece citado en el Antiguo Testamento más de un centenar de veces.  

En la India los leones se extendían por una amplia distribución que abarcaba las laderas del Himalaya en Himachal-Pradesh, todos los estados de Rajastán, Gujarat, Madhya Pradesh hasta la Bengala Occidental. Luego sí se encontraron ambos felinos, pero cada uno en su propio nicho ecológico. El felino de piel leonada se adaptó a la vida en sabanas y llanuras mientras que el felino de piel estriada se refugió en los bosques y junglas asiáticas. El león dejó una gran impronta en la cultura de la India como demuestra las numerosas representaciones del felino en su arte, arquitectura e incluso religión. La diosa hindú Durga va cabalgando en los lomos de un león y el símbolo nacional de la India, el capitel de Ashoka, está representado por cuatro leones sentados, espalda con espalda.

            Fue la llegada de los británicos al subcontinente indio la que deparó el descenso brutal de las poblaciones de leones en la India hasta, prácticamente, su exterminio. La caza era el pasatiempo favorito de los oficiales británicos destinados allí y sus proezas venatorias se han conservado. R. Lydekker informaba que el coronel británico George A. Smith abatió a 300 leones, unos 50 de ellos en los alrededores de Delhi, durante el levantamiento indio de 1857. Estos no fueron incidentes aislados; fueron el patrón de la matanza que se produjo en todo el país, resultando en un exterminio casi completo del animal. Fue un gobernante indio local, el nawab de Junagadh, quien salvó en el último momento al león asiático protegiéndolo en su coto privado de caza del bosque de Gir. Posteriormente, tanto el bosque de Gir como el león han pasado a formar parte de la historia de la India.

 

2.-Leones antropófagos en la India.

           

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La India tiene el dudoso honor de ser el único país del mundo donde los depredadores salvajes aún depredan sobre la población humana. Unas 25.000 personas al año, aproximadamente, mueren en la India como consecuencia de fatales encuentros con la fauna silvestre: tigres, leopardos, osos, serpientes venenosas, en esta amplia nómina habría que incluir a encuentros con animales, no necesariamente depredadores, como los elefantes, o cuyo comportamiento supone, en determinados momentos, una amenaza para el hombre, como la defensa agresiva que ejecuta el oso bezudo. 

Los tigres son los animales que peor fama arrastran respecto a sus gustos antropófagos. Eso se debe a la fama alcanzada por algunos individuos concretos inmortalizados por la literatura cinegética como la tigresa de Champawat. Escritores-cazadores como Jim Corbett o Keneth Anderson dedicaron gran parte de su vida a abatir a fieras antropófagas, como tigres o leopardos, para tranquilidad de los aldeanos que eran sus víctimas potenciales. En África los leones, en circunstancias extraordinarias, han desarrollado prácticas antropófagas. Los casos son menos numerosos que los de los tigres en la India debido quizás a la menor densidad de población humana en África comparada con los verdaderos hormigueros humanos que hay en la India. 

Los leones devoradores de hombres más célebres de la Historia fueron los leones de Tsavo, en África oriental. Quizás si no hubiese habido una línea férrea en construcción y, por tanto, los intereses imperiales de los británicos, esta historia no hubiese alcanzado los mimbres de fama que tiene en la actualidad. Esta pareja de leones macho sembró el terror, en los campamentos de trabajadores del ferrocarril, durante nueve meses del año 1898. Fueron abatidos por el ingeniero John Patterson y los cuerpos disecados de estas fieras lucen, actualmente, en el museo Field de Chicago (EE. UU).

            Parecerá increíble o una macabra coincidencia, pero apenas un año después unos leones adquirieron el gusto por la carne humana, pero en la India. Los leones, acantonados en su refugio del bosque de Gir, en el Estado de Gujarat, desarrollaron una serie de ataques a aldeas en el periodo 1899-1904. En este caso las causas por las que los leones atacaron a los humanos no fueron gratuitas: una terrible sequía azotó la península de Kathiawar entre 1899 y 1900, lo que desencadenó una gran hambruna. Los ungulados silvestres que constituían la dieta natural del león menguaron su población. El ganado doméstico tuvo que competir con las escasas presas silvestres del león por las pocas fuentes de agua disponibles. Los leones acusaron el hambre y la desesperación, cuando su suministro de alimentos se redujo drásticamente, los leones de Gir, enloquecidos por el hambre empezaron a incursionar en las aldeas. 

Era tal la desesperación de los grandes felinos que atacaron a plena luz del día, depredando tanto en el ganado como en los humanos. Empezó un goteo constante de muertes humanas (sobre todo mujeres y niños) en manos de las garras de los leones. En 1901, en el bosque de Gir se registraron la muerte de 31 personas. Las muertes humanas continuaron en 1902-03, pero no se dispone de registros numéricos. En 1904, 20 personas murieron y 11 fueron mutiladas. Estos casos de leones devoradores de hombres en Gir supuso un verdadero revulsivo negativo en la conservación del león en la India. El bosque de Gir se había convertido en el último refugio del león asiático y ahora las autoridades se vieron en la obligación de levantar la prohibición de la caza para eliminar a los animales problemáticos. La matanza a gran escala de seres humanos y ganado doméstico durante la sequía indicó que el número de leones era mayor de lo esperado.

            Incluso alguna publicación española de la época como “Alrededor del mundo” se hizo eco el 31 de agosto de 1905 de los proyectos de conservación de león en la India. Bajo el titular “Leones protegidos por las leyes” la redacción destacaba lo importante que era el bosque de Gir como último espacio protegido para que el león perviviera como especie ya no solo en India sino en Asia: “Desde hace mucho tiempo veníase temiendo la desaparición completa de una especie de león sin melena que se criaba en Guyerat, y que era la única variedad que había sobrevivido en las Indias asiáticas. Con el fin de conservar la raza, las autoridades indias dictaron leyes prohibiendo en absoluto que se cazasen a menos que los cazadores fuesen príncipes o potentados de la provincia de Katiavar. Hará próximamente cinco años se sabía que existían unos doscientos leones en las selvas de Gir, última trinchera de la especie; pero a consecuencia de la protección de las autoridades ha ido aumentado el número de un modo inquietante. Como ya son muchos y la caza escasea en aquella selva, las fieras se salen de sus dominios y se meten en pleno día en los pueblos de los alrededores. Durante el pasado año se comieron unos cuantos centenares de bueyes y mataron bastantes indígenas, a pesar de las campañas hechas por la prensa india, pidiendo que se organizasen batidas contra los intrusos; pero en cinco años solo han sido muertos siete. Uno lo mató el príncipe Ranjitsinghji y los seis restantes cayeron en una cacería, organizada en honor de cierto personaje inglés, en la que murió el jefe de la policía de Bombay, a consecuencia de las acometidas de una fiera. Los cinco años de tregua en la persecución de leones ha servido para demostrar, por lo menos, que la raza asiática sin melena no está hoy por hoy amenazada de total extinción. El que aún haya leones en Asia sirve también para desengañar a las muchas personas que creen que esta fiera solo vive en África, cuando es un animal que, no ya en los tiempos prehistóricos, sino aún en la antigüedad, se criaba en la misma Grecia.” La noticia estaba plenamente informada de lo que ocurría en una lejana península de la India puesto que cita la depredación de humanos por parte de algunos leones en Gir.


3.-El peligro de la translocación: leones africanos en India.

           

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Recientemente el gobierno de la India publicitó a bombo y platillo la introducción del guepardo, de nuevo, en la India. Una especie que había vivido de manera natural y silvestre durante siglos debido a la caza y a su domesticación intensiva, por parte de maharajás indios para la caza del antílope, el esbelto felino había desaparecido del subcontinente indio. En 1947 un desaprensivo aniquiló a los tres últimos guepardos indios en una noche utilizando unas luces reflectoras que deslumbraron a los animales. Abatidos, de esta manera se cerraba el libro de la presencia del guepardo en la India. 

Hubo que transcurrir más de seis décadas para que el gobierno de la India decidiera introducir de nuevo al guepardo en la India, pero no la subespecie asiática que aún vive en escasos reductos en Irán, sino guepardos africanos. Un grupo de guepardos importados de Namibia hicieron el largo viaje hasta el sur de Asia y fueron liberados en el Parque Nacional de Kuno en el estado de Madhya Pradesh. ¿Un restablecimiento del equilibrio ecológico? ¿Un error del pasado mitigado en el presente?

            Hubo muchas críticas puesto que el guepardo introducido no es el autóctono de la India. Otras voces restan importancia a este hecho puesto que valoran, sobre todo, que subespecie o no la especie es la misma. El tiempo verá el desenvolvimiento de los guepardos en Kuno, en un hábitat alejado de las sábanas de África, como un éxito ecológico o una aventura arriesgada. Siempre existe un antecedente para todo y éste no fue el primer caso de traslocación de un felino africano en los bosques de la India. Los maharajás de la India eran dueños y señores en sus territorios. Muchos se caracterizaron por su comportamiento caprichoso e infantil. La caza era uno de sus pasatiempos favoritos y ante la alarmante disminución de la población de leones en India, uno de sus representantes, el maharajá de Gwalior, Madhay Rao Scindia, decidió importar leones de África para introducirlos en sus estados principescos en la India central.

             El último león de la India central, fue abatido por el rifle del coronel británico Hall en 1873, cerca de la ciudad de Guna, a 200 kilómetros de Gwalior. Uno de los virreyes de la India, Lord Curzon, deseaba cazar un león en 1900 y se trasladó al estado de Junagadh, donde a efectos prácticos era el único lugar ya del mundo donde pervivía el león asiático. Hubo una protesta debido al escaso número de los felinos leonados y Lord Curzon se decidió a cazar al otro rey de la India: el rayado tigre. Sin embargo, el hambre venatoria del virrey británico no menguó y le sugirió al maharajá Madhay Pau Scindia que reintrodujera a los leones en los bosques de su estado de Gwalior. El maharajá de Gwalior solicitó una transferencia de ejemplares a su homólogo de Junagadh el cual se negó categóricamente. El argumento esgrimido es que había muy pocos ejemplares disponibles, no obstante, la única fuente posible y disponible para proveerse de leones era África. 

Con el apoyo de lord Curzon, al fin y al cabo, el promotor e inspirador de este proyecto de translocación felina, se capturaron ejemplares de león en Kenia, Sudán y Somalilandia. Estos leones fueron embarcados y llegaron a la India en 1906 pero pasaron antes por un periodo de forzoso cautiverio antes de ser liberados. A partir de ahí fueron liberados, progresivamente, los leones, pero con el peor resultado posible: los leones translocados se volvieron devoradores de hombres. De orden de 29 personas fueron devoradas por los leones africanos importados de África y liberados en los bosques de Kuno. ¿Cómo pudo ocurrir esta tragedia?

 

           

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No es que los leones africanos sean proclives por naturaleza a depredar humanos ni que sea una cualidad innata en ellos. La intervención humana, normalmente, lo que hace es distorsionar el orden natural. Los leones liberados, quizás, se desenvolvieran bien en un ambiente natural lo que no previeron es que la crianza de leones en cautiverio al final se acostumbra a la presencia humana. No olvidan de dónde vienen y aunque estén sueltos en la Naturaleza regresan a los hábitats humanos que son sinónimos de seguridad y alimento para ellos. Al final ocurre el peor resultado posible, sin miedo a la presencia humana acaban utilizándolos como presas. 

En los tigres han pasado casos parecidos como el de la tigresa Tara. El conservacionista indio Billy Arjan Singh inició un proyecto en los años setenta del siglo XX para devolver a la naturaleza a felinos criados en cautividad. En julio de 1976 adquirió una cachorra de tigre, llamada Tara, del zoológico de Twycross (Reino Unido) y después de criarla la reintrodujo en el Parque Nacional Dudwhwa en Uttar Pradesh (India). El animal no adquirió las destrezas suficientes para la caza y siguió vinculada con los humanos con los que se había criado. La tigresa empezó a frecuentar las aldeas próximas al parque nacional pues asociaba a los humanos con seguridad y alimento. Finalmente empezó a cazar humanos, con un triste balance de 22 víctimas mortales antes de ser abatida.

           

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            Con los leones introducidos en Kuno pareció algo parecido. Algunos fueron abatidos, pero otros no y se presupone que lograron reproducirse en libertad puesto que se fueron avistando algunos individuos de león en las décadas posteriores. Uno de los testimonios más fiables del destino de estos leones importados fue el del coronel Kesri Singh, jefe del Departamento Shikar, es decir de cazadores, de Gwalior en 1920. Dejó escrito en 1916 que los leones africanos estaban cautivos en un recinto amurallado en Dobekund, dentro de los límites del Parque Nacional de Kuno donde se les alimentaba con búfalos vivos. 

Algunas parejas de leones fueron liberadas en 1920 y Singh describió lo que parecía imposible para ojos humanos: el encuentro directo entre los dos máximos depredadores del planeta. Un enfrentamiento entre un tigre y un león, en su hábitat natural, fue descrito por Singh. Los bosques de alrededor de Dobekund ya eran frecuentados por tigres salvajes que se veían atraídos por los rugidos de los leones en cautiverio. Un encuentro fatal entre un tigre y un león macho tuvo lugar en Kuno y Shingh testimonió lo siguiente: “Encontraron al león macho muerto, con el cuerpo gravemente mutilado, lo que indicaba que había sido abatido por un tigre. No se vio a la leona en los alrededores.” Durante siglos leones y tigres coexistieron en las junglas y prados de la India antes del testimonio de Shing, ahora bien, no conocemos de qué manera exacta. La cuasi extinción de león asiático nos ha privado de conocer como los dos máximos felinos podían compartir un mismo hábitat.

            A pesar de los reveses que supuso el experimento de introducción de leones africanos en Kuno se siguieron soltando ejemplares en los años 20 pero con nefastos resultados. Los leones liberados prefirieron depredar sobre el ganado de los aldeanos de Kuno e incluso un aldeano cayó víctima de los leones. En los siguientes años menudearon los encuentros entre cazadores y leones en algunos territorios de la India central como en el Estado principesco de Kotah (Rajastán). Allí abatieron a un león en Kotah, a orillas del río Chambal. Incluso se avistó un león en los bosques alrededor de Sawai Madhopur, en lo que hoy es el célebre Parque Nacional de Ranthambore, una de las reservas de tigres favoritas de los turistas. 

Lo que llama la atención es que todos estos leones son errados puesto que o bien depredaban sobre el ganado o hacían a los humanos sus víctimas. Quiero decir que no fue una inserción positiva y armónica de una especie foránea en su nuevo hábitat. En 1928 surgió un león denominado “el devorador de hombres amarillo de Pachwara” a quien se le atribuye nada más y nada menos que la muerte de más de 20 personas en las aldeas del interior de Jhansi. Las autoridades ofrecieron una recompensa de 500 rupias, pero parece que eludió las balas de los cazadores, aunque un león fue abatido en Jhansi en 1930 y algunos atribuyeron que era el “devorador de hombres” de Pachwara. Los sucesos e incidentes con humanos por parte de estos leones continuaron como la leona que mató a un cartero en una aldea del estado de Gwalior en 1933. El último registro escrito que se tiene en India de cacerías de leones, fuera del estado de Gujarat, fue en Jaronia, cuando el maharajá de Kotah abatió un león en 1937, ¿sería el último león de estirpe africana importado en India?

4.-Un futuro complicado: los leones “invaden” las ciudades de Gujarat.

           

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La historia de la conservación del león asiático ha sido de constancia, resistencia y esfuerzo. De apenas una veintena de ejemplares a principios de siglo XX, no fue hasta 1965 cuando los bosques y planicies de Gir se declararon Parque y Santuario de Vida Silvestre asegurando, oficialmente, el futuro de la especie. Desde 1936 se han realizado periódicos censos de la población de leones para observar su crecimiento y salud. Lo increíble es que la población total de leones en Gir ha ido aumentando exponencialmente desde 2010. En 2015, se realizó el 14.º censo del león asiático en un área de unos 20 000 km² (7700 millas cuadradas); y la población de leones se estimó en 523 individuos. En 2020, la población era de 674 y para 2025 había aumentado a 891. El mismo ministro principal de Gujarat, Bhupendra Patel, declaró ufano a la prensa que "la población de leones asiáticos, que era de 304 en 1995, ha aumentado de forma constante durante las últimas tres décadas." El último ejercicio de recuento, que se extendió durante cuatro días, cubrió más de 35.000 kilómetros cuadrados en 11 distritos del estado. 

Los leones han desbordado, literalmente, los límites de la reserva y parque nacional comenzando a incursionar en las aldeas y núcleos de población cercanos. No es extraño ya ver a leones de noche deambular por calles de algunas aldeas de Gujarat buscando vacas, búfalos o perros para cazar. Los humanos vuelven a entrar en conflicto con los grandes felinos leonados. Los leones de Gir, casi en un siglo, ha habido dos momentos muy concretos en que aumentaron los ataques a humanos: después de la sequía de 1901-1904 (ya tratado al principio del texto) y en el período 1986-1988. En estas últimas fechas tan próximas también se debió al impacto negativo de una sequía prolongada que influyó en el comportamiento de los leones. 

La situación se normalizó cuando los animales problemáticos fueron capturados, aunque los leones se habituaron a la depredación del ganado doméstico, más abundante y factible de cazar que los ungulados silvestres de la naturaleza. El león obtuvo presas abundantes y fáciles dentro de los límites del santuario, cambiando su preferencia por el ganado. Un león hambriento es audaz en su búsqueda de alimento y no tendrá reparos en incursionar incluso dentro de una aldea. Según los registros oficiales los leones atacaron a 120 humanos, matando a 20 de ellos durante el periodo 1988-1991. Estas muertes humanas no se contabilizan siempre como obra deliberada de un león por depredar a un humano, sino que influyen otros factores como los accidentales, confusión del león o defensa del pastor de su ganado.

            La presión demográfica en la India es constante y cada vez va a más. El león asiático se queda sin tiempo ni espacio. Es más, es tal la ausencia de nuevos espacios para que habiten las nuevas manadas de leones que algunos de ellos hicieron lo impensable: se lanzaron al mar. Los lugareños fueron testigos de que como un león macho se lanzó al Mar Arábigo en 2016, probablemente, para alcanzar la isla de Diu, a sólo cinco kilómetros de la costa guyaratí. Pero los conflictos con los humanos seguirán desgraciadamente puesto que la población de leones sigue creciendo, pero no hay nuevos espacios para alojarlos. Algunos esporádicos ataques a humanos se siguen celebrando por parte de los leones como el acaecido en 2012 cuando un león arrastró a un hombre desde la terraza de su casa y lo mató. Y este año, el Times of India informó del luctuoso suceso de la muerte de un niño de sólo cinco años por un león en el distrito de Amreli, en Gujarat, en una granja.

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Conclusiones

            Por desgracia los ataques de leones a humanos seguirán sucediéndose en los próximos años. Los leones carecen de espacio vital donde desarrollarse y las reservas y parques nacionales ya sólo representan islas protegidas rodeadas de un mar de humanidad. Los leones son adaptables y buscarán presas donde puedan encontrarlas, sean ganado, como primera opción, pero detrás de ello siempre estarán los humanos con el inevitable choque directo. Una posible solución es reubicar algunos ejemplares de leones desde Gir a otros parques o reservas naturales de la India. De esta manera la reserva de Gir se descongestionaría y a su vez se crearía una segunda población estable de leones en la India. Pero aquí la política en vez de ayudar retrasa las soluciones. En abril de 2013, el Tribunal Supremo del país ordenó al gobierno del estado de Gujarat trasladar algunos leones asiáticos al Parque Nacional de Kuno, en el vecino estado de Madhya Pradesh, en un plazo de seis meses para crear una población de leones en libertad y separada geográficamente. Kuno, con sus extensas extensiones de bosques y pastizales, fue identificado como el paisaje y la base de presa ideales para los leones. Aunque el gobierno de Gujarat aseguró al Tribunal Supremo que cumpliría con la orden, 12 años después, esta sigue sin implementarse, y ni el gobierno federal ni el estatal han enfrentado consecuencias. En la India no hay abundancia de áreas alternativas y los problemas de la convivencia del hombre con los grandes animales resultan delicados.

 

Bibliografía:

-KAZMI, Raza.” The Story of the Translocated African Lions of Kuno”.

https://roundglasssustain.com/wild-vault/african-lions-kuno

-SINGH, H.S. “The Asiatic Lion”. Printed Print Vision, Ahmedabad.2017.


Imágenes:


Imagen 1: Cartel informativo que advierte de la presencia de leones en el bosque de Gir. (Archivo del autor)

Imagen 2: Escultura de una leona en un templo jainista de Gujarat (India). Archivo del autor.

Imagen 3: Primer plano de un león asiático macho abrevando en el bosque de Gir (India). Archivo del autor.

Imagen 4: Perfil de un león asiático macho en el Santuario de Vida Silvestre de Gir (India). Archivo del autor.

Imagen 5: Reporte de prensa española, en el periódico “Alrededor del mundo”, haciéndose eco de la protección de los últimos leones de la India. Fecha: 31/08/1905.

Imagen 6: Ilustración del siglo XIX que muestra a unos cazadores británicos abatiendo un león en la península de Kathiawar (India), en la década de 1880. Foto: duncan1890/Getty Images.

Imagen 7: Fotografía coloreada de un león africano, introducido en los dominios indios de Gwalior, en el estado principesco de Panna (Madhya Pradesh) por el maharajá Yadvendra Singh en 1927. Foto cortesía de: Krishna Kumari, familia Panna. Extraída de artículo: KAZMI, Raza.” The Story of the Translocated African Lions of Kuno”. https://roundglasssustain.com/wild-vault/african-lions-kuno

Imagen 8: El autor del artículo en la entrada al Parque Nacional de Gir (India).


Sobre el autor:

Carlos A.Font Gavira (Los Palacios, Sevilla. España. 1983). Historiador e investigador. Miembro de la Asociación Española de Africanistas (AEA) y Postgrado “Especialista Universitario en Archivística” por la UNED. Colaborador en publicaciones divulgativas de Historia como “La Aventura de la Historia”, “Historia de España y el Mundo” y “Clío”. Amante de los viajes a lugares recónditos como Etiopía, Camboya, Mongolia, Siberia, etc, en busca de historias del pasado humano y natural. Actualmente está preparando su tesis doctoral sobre el refugio de la colonia alemana del Camerún en la Guinea española durante la Primera Guerra Mundial.

 

Carlos A. Font en Criptozoología en  España:

 

¿Descubrieron los españoles al tilacino en el siglo XVII? (febrero 2020)

Sirenas del Nuevo Mundo (enero 2021)

Tiburones en Mesopotamia (julio 2021)

Tras el almas de Mongolia (febrero 2022)

Un okapi en la antigua Persia (junio 2023)


Nota de Criptozoología en España: Gracias a Calos por querer dar a conocer sus interesantes trabajos en el blog. Y gracias por la profusión de datos y el rigor histórico que imprime a sus artículos.

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