viernes, 13 de noviembre de 2015

Una burra onubense podría permitir recuperar al desaparecido zebro

Nuestro amigo Francisco A. Martín nos informa sobre la historia que hoy os traemos al blog. Todo comienza con la publicación en la prensa especializada del dibujo de un zebro el pasado 26 de agosto de 2015, ilustrando la noticia de que “un animal similar a las cebras” vivió y se expandió por la Península ibérica hasta que se extinguió, a finales del siglo XVI. (ver noticia aquí) y que un equipo de la Universidad de Oviedo estaba recopilando información para ofrecer una respuesta interdisciplinar sobre la identidad de ese misterioso animal.

Foto: Rafael Hernandez Mancha

Tan sólo dos días después, el doctor en Geografía Física, Rafael Hernández Mancha, profesor del instituto de Aracena (Huelva) reparara en una burra de un ganadero vecino de su pueblo en la sierra, idéntica en el aspecto físico a la del mencionado dibujo y que –para mayor pasmo- no rebuzna como un burro, sino con el singular sonido que emite la cebra africana.

La posibilidad de estar ante un ejemplar con rasgos genéticos de su ancestro salvaje, ha hecho que la Asociación Muruna (Mundo Rural Naturaleza) se interese por este animal. Muruna trabaja con la True Nature Foundation de Holanda y la Asociación Paleolítico Vivo, en Atapuerca (Burgos) en proyectos de asilvestrar vacas y caballos en zonas de interés ecológico con el fin de recuperar grandes herbívoros en su nicho ecológico, ante el declive de la ganadería extensiva.

Foto: Rafael Hernandez Mancha
Benigno Varillas, Presidente de Muruna, comenta que “ahora se buscan más ejemplares, en Aracena o en cualquier lugar de España y Portugal, de asnos que rebuznen como cebras y tengas rayas en las patas.  La idea es cruzarlos con esta y otras hembras, y constituir manadas para su asilvestramiento”.

El actual modelo de ganadería extensiva, que excluye las zonas marginales de peor acceso, provoca la expansión del matorral, que acaba comiendo el fuego por falta de grandes herbívoros. Un asno asilvestrado que cubra el nicho ecológico del zebro completaría la cadena trófica de los proyectos piloto mencionados”, explica Muruna.

Estos proyectos también colaboran con entidades que intentan evitar la extinción del bisonte europeo y del caballo salvaje de Przewalski, utilizando estos animales para completar el elenco de grandes herbívoros salvajes que ayuden a revitalizar la economía rural de zonas marginales en proceso de abandono y evitar que desaparezcan estas poblaciones de herbívoros.

Foto@: Rafael Hernandez Mancha
Los últimos ejemplares del zebro habitaron en la provincia de Albacete hasta el reinado de Felipe II,
en el siglo XVI. A mediados del siglo XVIII se vuelve a mencionar al zebro en fuentes históricas y -desde entonces- se empieza a tratar el enigma de su identificación.

Al igual que el asno, muchas razas rústicas autóctonas ibéricas de vacas y caballos guardan las características genéticas de sus antepasados y a partir de ellas podrían recuperarse unos animales salvajes que controlen la vegetación a diente y por pisoteo, función esta última que sólo es significativa en vacas, caballos y asnos, que alcanzan más peso que corzos y ciervos.

Para saber más sobre este y otros proyectos de rewilding, visitad wildspain.org .


Fuente: wildspain.org