miércoles, 22 de diciembre de 2010

El monstruo de Banyoles

Como recordarán nuestros lectores, hace pocas semanas decidimos conectar con una webcam instalada en el lago de Banyoles. La esperanza de ver a la Draga asomarse a nuestras pantallas nos pareció de lo más divertida, a la vez que casi imposible, claro está.

Por desgracia ( o por suerte, nunca se sabe ), ningún lector nos ha comunicado que se haya topado con el monstruo catalán o que haya observado un raro chapoteo en la superficie del lago.


Algo que no hubiera sido del todo inusual pues, a lo largo de la historia, nuestro émulo de Nessie se ha dejado ver en más de una ocasión ante los ojos de los atónitos vecinos.

Para todos aquellos que no conozcan la historia de la Draga, vamos a recordar el relato, deteniéndonos en los avistamientos más recientes y aportando algunos nuevos datos de interés que nos ayuden a comprender mejor este fenómeno.

La historia de San Mer y la intervención de Carlomagno

Nos remontamos a las postrimerías del lejano siglo VIII. Una bestia de terribles dimensiones había encontrado cobijo en una profunda caverna a orillas del lago de Banyoles, en Gerona. Al animal se le describe como poseedor de una gruesa piel de escamas provista de afiladas púas en la espina dorsal y con grandes alas aunque –debido a su gran peso – le era imposible volar. Sólo podía caminar con sus enormes patas y, al hacerlo, la tierra retumbaba a su paso.

Los cronistas de la época cuentan que escupía fuego por sus ojos y que su aliento era tan pestilente que podía envenenar el agua, secar los campos y transmitir enfermedades a animales y personas. Su gran apetito le llevó a devorar cientos de cabezas de ganado pertenecientes a los lugareños de la región e, incluso, empezaron a desaparecer algunos vecinos de la zona, hecho achacado a la acción del dragón, por supuesto.

Los vecinos, que se habían comenzado a refugiar en el interior de la muralla por temor a los ataques, solicitaron ayuda a las tropas de Carlomagno que se encontraban estacionadas en Gerona, durante una de sus incursiones contra los árabes.

Así, una columna de soldados llegó hasta la guarida del monstruo con el fin de deshacerse de él. Éste, sin embargo, mató a casi todos los guerreros. La noticia llegó a Carlomagno y decidió ponerse al frente de las tropas para vengar a sus hombres. A partir de aquí, existen dos versiones: en la contada por los cronistas del emperador, la lucha quedó en tablas. Para los campesinos que asistieron al combate, los soldados fueron derrotados nuevamente y la bestia perdonó la vida del ilustre guerrero.

Sant Mer
Tras este intento fallido de eliminar al animal, los habitantes de la zona recurrieron a Mer, un conocido franciscano natural de Narbona que –al parecer – acompañaba también a las huestes del emperador. Sant Mer ( como la historia le conoció posteriormente ) se dirigió al encuentro de la Draga y se puso a rezar ante ella, con lo que logró calmar al animal y llevarlo mansamente hasta el pueblo.

Una vez allí explicó a los ciudadanos que , tanto las desapariciones de ganado como de hombres, estaban causadas por las tropelías llevadas a cabo por las huestes carolingias, que utilizaban a las reses para comer y a los hombres para enrolarlos forzosamente como soldados.

Se cuenta que, tras este suceso, el dragón volvió a su guarida en el lago y que, desde entonces, permanece sumergido bajo las aguas, de las que emerge en ocasiones para saciar su apetito con los peces que pueblan el lago de Banyoles.

La leyenda ¿ se convierte en realidad ?

Hasta aquí la leyenda que nos llega desde el siglo VIII. Pero, ¿ qué sucedió después ? Las crónicas nos hablan de avistamientos de un extraño animal en el lago y sus alrededores, así como de misteriosos encuentros con algo a lo largo de los siglos.

Entre finales del siglo XIX y principios del XX se produjeron diversos incidentes que reavivaron el interés por el monstruo del lago. Sebastián d´Arbó, en su libro Catalunya misteriosa, cuenta que “existen crónicas de tiempos relativamente cercanos, como finales del siglo XIX, de encuentros con el monstruo como, por ejemplo, el ataque a la diligencia que hacía el trayecto entre Olot y Banyoles, cuando salió del lago, se cruzó en la carretera y atacó a los viajeros”.

El propio escritor nos ofrece una explicación, preguntándose si no se trataría de la presencia de una gran serpiente de agua buscando comida. Sin embargo, este tipo de ofidio nunca sobrepasa los dos metros de longitud y tiene hábitos alimenticios herbívoros. ¡¡ No nos lo imaginamos atacando a un objeto tan grande para ella como una diligencia !!

 
Tanystropheus
  Algunos expertos ( como cita Josep Guijarro en su Guía de la Cataluña mágica de 1999 ) han relacionado este suceso con el tanystropheus, un gran reptil del triásico que disponía de un largo cuello de hasta tres metros y se alimentaba de peces. Un ser que podría corresponderse con la descripción que suele hacerse de la Draga, un gran reptil vegetariano que vive la mayor parte del tiempo en el agua y que –en la superficie- se desplaza a cuatro patas.



Extraños naufragios en el lago

Este ataque a la diligencia de Olot no es el único suceso violento que se achaca a la intervención del monstruo. Nos trasladamos a la tarde del 26 de mayo de 1913. Con motivo de haber cantado misa un nuevo presbítero de Banyoles, un grupo de asistentes se dispone a dar un paseo por el lago en una lancha-automóvil, una embarcación de recreo.
A los pocos minutos, la lancha volcó sin causa aparente, pereciendo diez de los doce pasajeros. Los intentos de auxilio fueron inútiles, al igual que los esfuerzos por recuperar los cadáveres. Meses después aparecieron algunos miembros sueltos y troncos de algún fallecido, flotando en avanzado estado de descomposición, pero nada más. La imaginación popular identificó rápidamente al culpable de la desgracia: la Draga.

Estado de la lancha tras el naufragio

El mismo culpable se ha querido ver en otro terrible naufragio ocurrido en época más reciente, concretamente el 8 de octubre de 1998. A las 10.30 de la mañana, L´Oca ( un barco de recreo que navega el lago con fines turísticos ) zarpó del embarcadero con 141 jubilados franceses a bordo.

L´Oca, hundida
A los quince metros, el patrón descubrió que entraba agua por los respiraderos de popa. Quiso volver y poner rumbo a la orilla pero, en tan solo dos minutos, el barco se hundió pereciendo 20 personas. En esta ocasión, la rápida intervención de un grupo de excursionistas que visitaban la zona, impidió que la tragedia alcanzara proporciones mayores. El exceso de pasaje fue la causa atribuida al hundimiento del barco… aunque especialistas consultados consideraban improbable que una embarcación de estas características naufrague por este motivo.


Entonces… ¿ de qué hablamos ?

Parece ser que la leyenda, la realidad ( tal vez deformada ) y la imaginación popular se han unido para hacer del lago de Banyoles un lugar cargado de misterio. De misterio o , más bien, misterios, porque a la supuesta existencia del monstruo, debemos añadir la presencia en el lugar de otros seres, procedentes del universo mágico, como son las alojes, unas inmortales y lascivas hadas capaces de encantar a los campesinos con su música y su presencia. O la famosa aparición de los niños verdes de Banjos ( ¿Banyoles ?) en 1887, supuestamente procedentes de un mundo subterráneo, que causó gran sensación en la época.

También se han producido en el lago desapariciones de aviones durante la Guerra Civil española, recuperándose sólo el motor del aparato, apariciones de luces fantasmales en su superficie, extrañas corrientes submarinas, enormes fosas conectadas con otros lagos ,… En definitiva, nos encontramos ante un lugar tradicionalmente mágico y anómalo en el que la existencia ( o no ) de la Draga no es sino la guinda del pastel del misterio del lago de Banyoles.

Nosotros seguiremos asomándonos a la webcam ,con curiosidad casi infantil, con la esperanza de ver una aleta, una joroba o un par de refulgentes ojos rojos que se clavan en los nuestros…

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