jueves, 9 de marzo de 2017

Nuevo microgusano descubierto en Jaén

El sur de la península ibérica, especialmente el extremo suroriental, presenta un escenario poco acogedor para las especies. Pero a pesar del déficit hídrico, los nematodos, unos pequeñísimos gusanos conocidos vulgarmente como microgusanos, se alimentan de bacterias que encuentran en la materia orgánica en descomposición o en los suelos alterados por vertidos para sobrevivir.

Estos pequeños animales sirven como bioindicadores de la calidad del suelo, así como de indicadores de la presencia de vertidos (especialmente fecales), de la existencia de procesos de desertización y, por ende, del cambio climático”, asegura a Sinc Joaquín Abolafia, científico en el departamento de Biología Animal, Biología Vegetal y Ecología de la Universidad de Jaén.

La nueva especie vista bajo el microscopio
Imagen: Joaquín Abolafia

En busca de nematodos bacteriófagos –aquellos que se alimentan de bacterias– en zonas áridas al sur de la ciudad de Jaén, el investigador descubrió una nueva especie de gusano a la que denominó Myolaimus ibericus, por ser los primeros ejemplares de su grupo en ser encontrados en la península ibérica. El hallazgo en muestras de compost recogidas en una huerta en el paraje conocido como Puente de la Sierra, una zona agrícola de uso familiar, se publica en la revista Zootaxa. En ese mismo lugar, los científicos encontraron recientemente otra especie nueva de nematodo, conocida como Protorhabditis hortulana.

Un nematodo único en el mundo

Estos microgusanos de entre 0,5 y 0,8 mm de longitud, pertenecen a un grupo muy raro y único en el mundo que se caracteriza porque al mudar su cutícula (equivalente a la piel), los nematodos no se desprenden de ella, sino que la mantienen. “Esta segunda piel les protege y podría impedir que se deshidraten cuando el suelo se vaya desecando y así hacerlos más resistentes a los periodos estivales”, dice el experto.

Macho y hembra de la especie
Imagen: Joaquín Abolafia

Por otra parte, otro rasgo distintivo es que los machos carecen de órgano copulador, cuando normalmente los nematodos tienen dos estructuras genitales accesorias de penetración conocidas como “espículas”, que son el equivalente al pene de otros animales. En este caso, la transferencia de esperma (cópula) se realiza por el macho bombeándoselo a la hembra en un saco que aparece sobre el orificio genital (o vulva) cuando muda la piel.

Desde aquí, el esperma, que es de gran tamaño y con pseudópodos (extensiones), entra dentro del tracto genital de la hembra y fecunda los óvulos”, detalla Abolafia. Los huevos que se desarrollan están cubiertos de pequeñas espinas, “algo también inusual entre los nematodos”, recalca. Para los investigadores se trata de un gran hallazgo dentro de la Nematología mundial. “Es una especie extraña, con una rara biología, perteneciente a un grupo muy raro de nematodos y está en Jaén. Esto la hace única en la Península Ibérica”, concluye el científico.


Fuente: agenciasinc.es